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Siempre hay otro día de sol

«Siempre hay otro día de sol. «

— Anónimo

22.11.2019

Comienza una nueva etapa en nuestras vidas. Sí, así es… Tras un largo tiempo meditando y soñando con que este día llegaría, al fin se ha hecho tangible. Así tal como suena, hemos cogido el petate, nos hemos atado los cordones y vamos a emprender un largo y extenso camino. 7 meses y 7 países, esa es la idea que está encima de la mesa. Australia, Nueva Zelanda, Chile, Argentina, Bolivia, Perú y Colombia. 4 mochilas; 2 grandes con 12kg cada una y 2 pequeñas con 4kg. Este es nuestro punto de partida.

No sabemos a priori cuál será el resultado final pero lo que sí sabemos es que aunque haya días malos, largas esperas, horas en autobuses, meteorología infernal…, al final, siempre hay otro día de sol.

Hermosa Buenos Aires

04.03.20-08.03.20

La llegada

Después de la resaca Madrynense nos dirigimos a Buenos Aires. Tuvimos que esperar en la terminal de Puerto Madryn un par de horas más de las previstas hasta que vino el autobús que nos dejaría, 22 horas más tarde, en la terminal de Retiro ya en Buenos Aires.

Pablo nos recomendó a unos amigos suyos en Buenos Aires que también hacían couchsurfing, y como entramos en la rueda le dijimos que por supuesto. Ellos son Noelia y Seba, una pareja igual de encantadora que Pablo y Nadia. Durante todo el trayecto a la Capital Federal estuvimos en contacto con Noe y estuvo muy atenta a nuestra llegada.

Ya en Retiro cogimos el 106 un colectivo que nos dejaría en su casa. Para transportarse por Buenos Aires es imprescindible tener la tarjeta SUBE para disfrutar tanto de los colectivos como del SUBTE, el metro bonaarense. El precio de los trayectos ronda los 20 pesos en general y los medios suelen ser bastante cómodos si bien en horas puntas se asemeja a Madrid, mucha aglomeración.

Nos aconsejaron tener cuidado en la terminal de Retiro y en los autobuses por posibles hurtos y robos. La verdad que nosotros no sentimos en ningún caso inseguridad aunque conviene siempre mantenerse alerta y cuidar tus pertenencias, pero vamos, sin volverse locos. Lo mismo que en Madrid cuando hay tumultos de gente, mochilas al frente y carteras/monederos controlados.

Llegamos con la habitual percha mochilera a casa de Noe que comparte espacio con la casa de sus padres también. Nos recibe con una gran sonrisa Mónica su madre y nos ofrece algo de comida que agradecemos con gusto después del largo viaje. Nos ayuda a marcar una miniruta por el microcentro y nos dispusimos a ello. Vimos el Teatro Colón en la Avenida 9 de julio, el Obelisco y caminamos por la avenida Corrientes con sus teatros y luces recordando a la Gran Vía de Madrid. Un poco más adelante tomamos el SUBTE a Chacarita. Allí nos encontramos con Noe y Seba que venían de trabajar.

Nosotrxs queríamos ir a un centro cultural que nos habían recomendado, el Art Media. Según accedes te encuentras con un espacio prácticamente diáfano y muy abierto con barras de bar y un escenario al fondo. Allí actuaban PAN, una banda de percusión muy interesante que con mucha destreza hacían ritmos muy diversos mezclando música afrolatina, africana o electrónica, entre otras. El centro cultural nos asombró. Aparte de ser un punto de encuentro social con mucha energía y tener el concierto descrito anteriormente, también acogía otras actividades como aprender a hacer y amasar pan, slackline, acroyoga y baloncesto. Una experiencia inolvidable junto a nuestros anfitriones con los que conectamos desde el minuto uno y, por cierto, muy barata, 300 pesos por cabeza. Para nosotrxs es fundamental que la cultura esté siempre a la alcance de todxs y aquí se demostró a la perfección. En Madrid, eventos de este tipo no se ven tan baratos.

El Obelisco

Después del éxtasis musical y cultural nos llevaron a cenar pizza a un sitio mítico de Buenos Aires, el Imperio de la Pizza, ganador a la mejor pizza de muzzarella. Pedimos fugazzeta (una pizza con mucha muzza y cebolla) y la famosa de muzzarella con fainá (una porción realizada a base de harina de garbanzos). Al probar bocado de una de estas pizzas quedas prendado por el sabor y la cantidad exagerada, en el buen sentido, de ingredientes. Nos explicaron que es tradición acompañar la de muzza con la fainá. Nunca antes habíamos probado esta mezcla pero nos encantó.

¿Puede haber mejor sitio para acabar una noche?

Plaza de Mayo y MALBA

Cris y la Casa Rosada

El día siguiente nos recibe con un sol radiante aunque con algo de nubosidad. Hace calor así que nos ponemos nuestras mejores galas veraniegas y nos disponemos a conocer el centro gubernamental de Buenos Aires, la Plaza de Mayo. Allí se encuentra la Casa Rosada, el Cabildo, la Catedral Metropolitana y el Banco de la Nación Argentina, entre otros. No pudimos acceder a la Casa Rosada en las visitas guiadas porque había que reservar con bastante antelación y no lo hicimos. Una pena porque es un edificio muy lindo. Después nos dirigimos a la Catedral Católica Metropolitana en la que se encuentra el mausoleo del General San Martín.

Mausoleo del General San Martín

Si eres de lxs que te entusiasma la arquitectura debes entrar a este imponente edificio sin duda. De corte neoclásico la catedral ofrece un majestuoso porte con con una planta en cruz latina con tres naves y seis capillas a los laterales. Antes de entrar a este edificio histórico tuvimos la suerte de ver el cambio de guardia de los granaderos a eso de las 12:00 pm. Luego fuimos al Cabildo, el edificio gubernamental más antiguo del lugar datado en 1580 cuando se fundó la ciudad de Buenos Aires. En la actualidad es un museo gratuito en el que se cuenta la historia de la ciudad tomando como foco de la trama esta edificación. Según las Leyes de las Indias, tener un cabildo era la condición jurídica para fundar la ciudad. Sin duda un lugar muy interesante en el que perderse y aprender algo de la historia de Buenos Aires.

Catedral Metropolitana (foto desde el Cabildo)

Acto seguido fuimos a comer y después nos encaminamos al Museo de Arte Latino Americano de Buenos Aires, más comúnmente conocido como MALBA. Cierra a las 20:00 y ya íbamos un poco justos de tiempo pero alcanzamos a ver la exposición temporal de Remedios Varo y algún que otro cuadro de la exposición permanente.

Creación de las aves, 1957, por Remedios Varo en el MALBA

La muestra de Remedios fue un auténtico descubrimiento ya que no conocíamos su obra y nos sorprendió gratamente. Artista mexicana con una fuerte inclinación mística y espiritual, Remedios Varo nos asombró con el surrealismo de sus cuadros y la exquisitez artística de sus trazos. Cabe mencionar también que pudimos disfrutar de un auténtico Frida Kahlo y de algún otro artista latinoamericano como Xul Solar.

Autorretrato con chango y loro, 1942, por Frida Kahlo en el MALBA

Ya por la noche quedamos con Noe y con Seba para cenar tranquilamente por la zona de Palermo Soho. Nos encontramos con ellos en la Plazoleta de Julio Cortázar y tras tomar una pinta fuimos a un restaurante tradicional argentino. Nos deleitamos con una auténtica milanesa y unos sorrentinos con tuco (pasta tipo tortellini pero bien grandes). Fuimos pronto a casa porque estábamos algo cansados.

Delta del Tigre, Cementerio La Recoleta, MNBA y La Catedral del Tango

Nuestros amigos nos propusieron un plan fenomenal para este sábado día 7 de marzo. Antes de llegar a Buenos Aires teníamos ganas de conocer el Delta del Tigre, una localidad de la provincia de Buenos Aires a una hora de camino hacia el noroeste. Resultó ser uno de los lugares favoritos de la pareja así que con gusto se ofrecieron a darnos un tour.

Aparcamos cerca del MAT (Museo de Arte Tigre). Un esplendoroso edificio nos esperaba al lado de la rivera del Río Luján, una de las ramificaciones del Río Paraná que desemboca en el Atlántico. La construcción es de estilo afrancesado y ecléctico y data de 1902. La característica más notoria es la pasarela que se casi se precipita sobre el río. Fue declarado Monumento Histórico Nacional en 1979.

Posando con el MAT

Paseamos a lo largo de la costanera contemplando las casas al otro lado del río y los clubes de remo. Nuestra dirección era el centro para llegar finalmente al Puerto de Frutos. Un puerto fluvial con desembocadura al mar que hace también de mercado de artesanías. Los muelles se convierten en lugares llenos de viandantes curiosos que desean comprar algún cachivache. Después de largo rato paseando comimos unos choripanes regados con cerveza y tristemente tuvimos que volver porque nuestros amigos tenían un compromiso al que no podían faltar. Así pues, y con esa generosidad y amabilidad tan característica, nos dejaron en Recoleta.

Esculturas en el Cementerio de La Recoleta

Noe nos recomendó ir a la visita guiada que ofrecían en el cementerio de La Recoleta. Llegamos por los pelos justo cuando había comenzado. Este cementerio es un magnífico ejemplo del arte y de la conservación. Recuerda a Père Lachaise de París con sus muchos mausoleos y bóvedas bien ornamentadas. Es uno de los atractivos turísticos de la ciudad y fue fundado en el año 1822 si bien a finales de siglo se remodeló pavimentando las calles y construyendo un muro alrededor. La visita guiada fue extensa pero cautivadora ya que la guía contaba con detalle muchas leyendas e historias reales de los difuntos y de cómo acabaron allí. Es allí donde descansan los restos de Evita Perón y de muchos representantes de la presidencia de Argentina. Recomendamos encarecidamente la visita de este lugar enigmático.

Estatua de Liliana y su perro Sabu en el cementerio de La Recoleta

Al salir pasamos por el café La Biela que está justo enfrente del cementerio; es más conocido por ser el lugar donde Jorge Luis Borges buscaba la inspiración para sus obras entre otras cosas.

La Biela y el homenaje a Jorge Luis Borges

Después nos dirigimos al Centro Cultural La Recoleta y al ser 7 de marzo, estaban con actividades por el 8M. Nos gustó mucho dar una vuelta por el lugar antes de marcharnos hacia el Museo Nacional de Bellas Artes. Pasamos junto a la famosa y bonita Plaza Francia con su no menos espectacular escultura.

Plaza Francia

Entramos así en el MNBA y observamos cuadros de varios artistas impresionistas y postimpresionistas como Monet y Van Gogh. La verdad que se nos quedó corto el día porque quisimos ver más el museo pero no nos dio tiempo. A continuación nos fuimos hacia el MALBA de nuevo porque Borja se quedó con ganas de coger el libro de la exposición de Remedios Varo. Así de paso divisamos a lo lejos la Floralis Genérica, una escultura metálica que está en movimiento dependiendo de la hora del día.

Al caer la noche decidimos ir a ver tango. Ya era hora de hacer algo realmente argentino. Acudimos a la Catedral del Tango, un sitio lóbrego, melancólico y bohemio que no destaca desde su entrada pero que deja boquiabierto cuando penetras al interior. Al entrar, en los más alto de la sala, un corazón rojo iluminado observa a todos los bailarines.

Corazón de Tango

En el centro de la estancia una pista de baile alumbrada tímidamente pero de manera sugerente. Abrazando la pista se encuentran las mesas con velas que, orientadas hacia el escenario al fondo, rematan la estampa. Es un lugar digno de visita por cualquiera que quiera hacer algo diferente y deleitarse con tango desenfadado pero no menos profesional. Por 200 pesos te dan la entrada que incluye clases de tango. Antes de empezar puedes cenar cualquiera de sus opciones, eso sí, vegetarianas únicamente. Nosotrxs lo pasamos en grande y pudimos ver un concierto de tango electrónico y la particular milonga. Después vino Seba a buscarnos ya tarde. ¿A que son realmente unos anfitriones espectaculares?

Tango en La Catedral Club

Barrio de la Boca y San Telmo

La historia está llegando a su triste final…

El día de ayer fue un día de lloros para algunos y de alegrías para otros. Se disputó la liga de fútbol entre el Boca Junior y el River Plate. Afortunadamente o lamentablemente ganó el Boca Junior. Nuestro plan de domingo incluía la visita al barrio de La Boca y no pudo haber un día mejor. Las calles estaban abarrotadas y el singular Caminito se hizo hermoso. Además no olvidemos que es el día de la mujer, así que el ambiente festivo está asegurado. Desde este blog enviamos nuestra energía y apoyo para todas y cada una de las mujeres de este mundo.

Centro Cultural La Recoleta

La Boca, sin vacilación, es un sitio para el recuerdo. Con sus calles y edificios coloridos, la Bombonera, el tango callejero… Nos perdimos un buen rato gozando de la atmósfera y retratamos la escena muchas veces con la cámara.

En este punto, como información adicional, diremos que sacamos la cámara y que no pasó nada, aunque es cierto que la sacábamos solo para la foto y la guardábamos. Tampoco es necesario dar papaya e ir enseñando todo los ajuares en todo momento. Nos advirtieron de la peligrosidad de este barrio y por eso informamos de nuestra experiencia. Como hemos dicho al principio de esta entrada, siempre hay que estar alerta y cuidar tus pertenencias.

Siguiente destino y última visita de esta hermosa y gran ciudad, la zona de San Telmo. Los domingos es habitual montar el mercadillo de artesanías. Nos recordó mucho al rastro de Madrid aunque no se extiende a lo largo de una calle como en Ribera de Curtidores sino más bien en torno a una plaza, la Plaza Dorrego, corazón del mercado de pulgas.

Feria de San Telmo

Luego fuimos a comer al mercado de San Telmo que es famoso por llevar aquí desde hace más de 100 años inaugurado, concretamente en el año 1897. Compramos unos imanes para la familia y volvimos a la casa para preparar todo antes de irnos.

Mercado de San Telmo

Se acabó lo que se daba… Nos vamos de esta bella ciudad queriendo volver con más tiempo para descubrir más recovecos, eso sí, de la mano de nuestros ya, dos amigos argentinos más, Noe y Seba.

Decimos adiós con dos libros debajo del brazo, regalo de nuestros anfitriones y que leeremos con gusto. ¡Mil gracias!

Gracias por todo

Puerto Madryn y la aventura en forma de dedo

28.02.20-03.03.20

Podríamos describir esta etapa del viaje como una de las más excitantes, frenéticas y maravillosas hasta el momento.

Nuestro objetivo es salir de Ushuaia en dirección a Río Gallegos para poder tomar un autobús que nos lleve a Puerto Madryn. En nuestro viaje hemos conocido a mucha gente fabulosa y aventurera. Siempre que hablamos del transporte surge el tema de hacer autostop o dedo como lo dicen aquí. Nuestra primera reacción ante esto es el miedo pero acabamos sintiendo mucha curiosidad. Los más intrépidos nos alientan habitualmente y nos dicen que no hay peligro alguno –sobre todo por la Patagonia–.

Así pues esta es la historia de cómo llegamos a Río Grande –nos quedamos a las puertas de alcanzar Río Gallegos–, haciendo nada más que dedo.

Nos levantamos bien pronto y María, nuestra anfitriona, nos deja a la salida de Ushuaia. Hay más probabilidades de coger a alguien que vaya en dirección a las afueras. Los policías del control de entrada y salida nos piden los pasaportes para tener el registro por si acaso. Así que allí estamos, a la salida del pueblo con los petates y con un cartel que indica lo siguiente:

1. Río Grande. 2. Río Gallegos

Tras un par de horas de hacer payasadas, tonterías variadas y pasarlo en grande mientras poníamos el dedo, un buen samaritano nos cogió. Su nombre lo mantendremos en secreto. Nos dijo que solo nos podía acercar hasta Tolhuin, que no llegaba más allá. Nos contó muchas historias de sus 5 hijos y de su mujer. Nos recomendó cosas para hacer en Paraguay si finalmente decidíamos pasar desde Iguazú y nos amenizó con historias de camioneros. Fue muy agradable el recorrido y nos hizo confiar más en esta modalidad de transporte autogestionado y altruista.

Nuestra primera andadura a dedo. Llegamos a Tolhuin

Nos toca por lo tanto sacar de nuevo el dedo. Ahora lo hacemos en otra gasolinera de Tolhuin mientras comemos chipas, unas bolas hechas a base de maíz y rellenas de queso fundido. Nos recogen dos mujeres, una madre y una hija. Los nombres nos los reservamos también para preservar su identidad. La conductura y madre es paraguaya. Es una mujer dicharachera, simpática y con muy buen humor. Ella va a trabajar a Tolhuin desde Río Grande varias veces en semana para hacer tareas de limpieza. Para que os hagáis a la idea es como si fueras desde Getafe hasta Segovia en coche, más o menos una hora de trayecto. Nos reímos muchísimo mientras nos contaba miles de historias de sus compañeras de trabajo y como se las ingeniaban cuando rompían algo dentro de las casas que limpiaban. También nos sobrecogió con la historia de su vida y el maltrato que sufrió de su marido. Es sorprendente las ganas de vivir y de superarse de ciertas personas. Además, pese a la desconfianza que puede generar una vivencia así, recoge a dos pobres mochileros de la carretera. Una auténtica heroína y luchadora. Agradecemos desde aquí la ayuda que nos facilitó de manera desinteresada.

Ya en Río Grande por la tarde, hacia las 15:30 nos recoge Xavi en una gasolinera de Río Grande y nos acerca más a la salida de la localidad, ya a pocos kilómetros del paso fronterizo con Chile. Se nos agota el tiempo. A medida que avanza el día cruzar la frontera es más complicado. Además hay un ferry que coger para pasar el estrecho de Magallanes y complica la situación.

Tras unas horas intentándolo nos dimos por vencidos y buscamos un AirBnB para dormir en Río Grande. Cogimos un bus delante de un centro salesiano e intercambiamos vivencias con el conductor y un compañero suyo.

Al día siguiente tomamos un autobús que nos lleva a Río Gallegos y posteriormente otro que nos lleva a Puerto Madryn pasando por Comodoro Rivadavia y Trelew. Así finaliza nuestro periplo autoestopista del momento.

Cris en plena aventura

Puerto Madryn

Arrancamos el mes de marzo con otra hazaña en nuestra experiencia personal. Nunca antes habíamos hecho couchsurfing y teníamos ganas de probar. Contactamos con varias personas pero después de todo hablamos con Pablo más en profundidad y demostró ser desde el primer momento el anfitrión perfecto.

Así pues llegamos a Puerto Madryn en un día soleado y acudimos a la costanera o paseo marítimo a la oficina de turismo. Pablo nos comentó que nos recogería más tarde así que decidimos informarnos sobre los tours que se organizaban para ir a Península Valdés, una reserva natural protegida en la que conviven muchas especies que está a una hora y media. Después de una larga búsqueda, determinamos que iríamos con Categoría Patagonia. Nos hicieron precio por tener el grupo casi copado así que nos salió por 3000 pesos cada uno (~50€).

Playa de Puerto Madryn

Tras una cervecita y más chipas –nos encantan estos tentempiés– Pablo y Nadia nos recogieron por la tarde y nos llevaron a su casa. Allí conocimos a los otros dos integrantes del cuarteto, Rufo y Preta, sus dos perros adorables. Dispusimos todo en la habitación que nos reservaron en su hogar y charlamos largo rato sobre nuestras experiencias. Pablo también había hecho couchsurfing antes y junto a Nadia ya habían acogido a más gente en Buenos Aires, donde vivían antes.

Cuál fue nuestra sorpresa cuando decidieron arrancarse con un asado típico argentino para invitarnos en nuestro primer día. No podíamos estar más asombrados ni más agradecidos por la generosidad argentina.

Para aquellos interesadxs surge la pregunta, ¿cómo es un auténtico asado argentino?

Ellos han optado por asar «vacío» (carne vacuna de la parte de las costillas), chorizo de vacuno riquísimo y morcilla. Cada cual escoge lo que quiere de carne. Aquí todo argentinx sabe perfectamente asar cualquier tipo de carne y corte desde bien pequeñx –es algo cultural y lo absorben como esponjas–.

La carne entonces se hace en el chulengo (termotanque modificado para hacer de barbacoa). Primero se hacen las ascuas en un chulengo más pequeño y se van añadiendo al grande. Lleva más de una hora y de dos asarlo así que invita al debate y compartir vivencias mientras se bebe cerveza y se picotea.

Finalmente la pieza queda crujiente por fuera (concretamente a la piel la llaman cuero) especiada con chimichurri (no la salsa, solo con las hierbas que conforman el chimichurri). Todo se adereza al gusto posteriormente con salmuera, salsa criolla o chimichurri (esta vez la salsa).

Como tradición los argentinos comen sobre tabla de madera y utilizan cuchillos propios y personalizados (cada uno el suyo). Nosotros comimos con los cuchillos heredados del abuelo de Pablo. Todos llevan su funda propia y si se van a otras casas a comer asado, ellos como costumbre, se llevan el suyo. Al finalizar el banquete el cuchillo solo se limpia con pan o no se limpia. Se permite en caso extremo limpiar con agua tibia no con caliente.

Península Valdés

Lobería de Península Valdés

Seguimos avanzando, hoy toca ir a Península Valdés. Nos recogen en la puerta de casa y conocemos así a Mauricio, nuestro guía particular. Somos un grupo de 7 en un trayecto largo y él ameniza muy bien todo el recorrido explicando todas las curiosidades de la fauna del lugar.

La Península Valdés es una reserva natural protegida que se halla al este de Madryn y está casi seccionada del continente. Su acceso lo permite el istmo de Ameghino. Tiene una gran biodiversidad y es Patrimonio de la Humanidad.

Nuestra experiencia aquí ha sido maravillosa y muy educadora. Hemos visto muchos animales, entre ellos, lobos o leones marinos, orcas, elefantes marinos, pingüinos magallánicos, lechuzas patagónicas, maras (una especie de liebre de la Patagonia), zorros, choiques (un tipo de ñandú pequeño), …

Al volver de la Península fuimos a sacar dinero e hicimos algo de compra para invitar a nuestros anfitriones a una buena comida española con tortilla española y pisto manchego.

Nuestros inolvidables anfitriones y la comilona a la española

A la mañana siguiente fuimos en bici a dar un paseo matutino por el paseo marítimo y a bañarnos en la playa. Nos hizo un día espectacular y pudimos disfrutar del Atlántico argentino. No estaba especialmente fría para como acostumbramos en Galicia. Una mañana para recordar toda la vida por la tranquilidad y por volver a coger una bici en mucho tiempo.

Una idílica mañana rn Puerto Madryn

Por la tarde Pablo nos mostró más en profundidad Madryn. Fuimos a Punta Loma, Playa Paraná, playa del pozo y cerro avanzado. Los paisajes pálidos de sedimentos al lado del mar se extienden a lo lejos con gente en las playas disfrutando de asados vacacionales.

Estuvimos paseando por las rocas desnudas que dejaba la bajamar formando restingas. Gozamos del sol mientras caía lentamente por el oeste y la brisa marina nos acariciaba. Allí nos hicimos una foto para la posteridad con nuestro gran amigo Pablo.

¡Nos veremos de nuevo!

Para cerrar esta gran historia de amistad fuimos a Pizza Black. Un restaurante frecuentado por Pablo y Nadia con unas pizzas extremadamente ricas. Nunca antes probamos pizzas así. Fue un momento muy agradable que terminó con la cata del gran Fernet Branca con cola (una bebida muy típica de Argentina).

¡Hasta otro post!

Puerto Natales y el sendero W en 6 días (4 días de caminata). Parque Nacional de Torres del Paine.

17.02.20-23.02.20

Puerto Natales

De vuelta en Chile llegamos a Puerto Natales, conocida mayormente por acoger a miles de mochileros anualmente para hacer el sendero W o el sendero O de Torres del Paine. Nada más llegar compramos los billetes para ir al Parque Nacional (15000$ pp. ida y vuelta) y para Ushuaia (43000$ pp.).

Es un pueblo chiquito con su encanto. Tiene un museo de historia muy barato (1000$ ~ 1,2€) en el que se puede repasar la cronología indígena así como conocer la fantástica historia del milodón, una especie patagónica extinta del Pleistoceno parecida a un perezoso pero más grande. Si eres curiosx y te gusta la evolución, esta es sin duda una visita obligada en Natales.

Nos hospedamos en el Camping Güino y tuvimos una estadía muy agradable por la noche antes de emprender la aventura a Torres del Paine. Los dueños son una chilena y un español que han sabido sacar lo mejor de la vida campista. Tienen un refugio muy acogedor y caliente con todas las comodidades. Además ponen una película diferente todas las noches. A nosotros nos tocó Hacia Rutas Salvajes y La Purga. Nosotrxs lo usamos como base ya que disponen de taquillas en las que dejar todas las cosas que no necesites hasta el regreso de la ruta.

Camping Torre Central

Llegamos al Parque Nacional de Torres del Paine por la tarde. Después de una corta visita al museo de puerto Natales y de recoger lo último que nos quedaba en el camping, cogimos el autobús a las 14:15 en la terminal Rodoviario. Antes de subir al bus hay que pasar por la oficina de los Parques Nacionales (CONAF) para pagar, si se desea, por anticipado la entrada que este año –estamos de suerte– ha subido mucho. Ahora hay que pagar 35000 pesos chilenos en vez de los 21000 que eran en 2019 –este precio, por supuesto, para extranjeros. Se rellena además un formulario en el que te comprometes a no dañar el parque porque ya ha habido problemas anteriormente como incendios y ya estás listo.

El trayecto toma como unas 2 horas aproximadamente y el autobús te deja en Laguna Amarga. Allí se necesita otro bus (3000$ pp.) si quieres ahorrarte los 7km de caminata hasta el campamento de Torre Central.

Hoy por hoy disfrutamos de las vistas que tenemos en el campamento aunque el día no se ofrece mucho. Nos acostamos prontito que mañana comienza el sendero.

Camping Torre Central a Base Torres (ida y vuelta)

La etapa de hoy comprende unos 22km de ida y vuelta y, se inicia y acaba en camping Central pasando, eso sí, por el mirador Base Torres.

El día se ha levantado hermoso y eso siempre ayuda en un comienzo de ruta.

Camping Torre Central

El camino es muy bonito pasando por un valle glacial un tanto atípico ya que tiene forma de «V» y no de «U» como suele ser.

Valle Glacial en «V»

Pasa por el refugio chileno y continúa entre bosque durante un largo rato hasta aparecer, en última instancia, en un camino empinado de rocas que ascienden al mirador.

Torres del Paine desde las rocas

Abrimos paréntesis para comentar una anécdota bastante excitante. Nos encontramos con 3 escaladores en un descanso en el camino que pretendían subir la Torre Central por la cara este. A nosotrxs nos gusta mucho la escalada y curioseamos un rato con ellos. Nos comentaron que la subida se hacía en 39 largos y que eran unos 1200 metros. La aproximación es por terreno helado y se necesitan crampones, piolets y cordadas. Ellos ya tenían bastante material puesto allí y ahora estaban subiendo la comida para 14 días y los portaleches o camas suspendidas. Todo se hace en clásica por supuesto si bien hay alguna chapa en el trayecto como ayuda para ciertos pasos.

Justo esta semana se preveía la entrada de un anticiclón y por lo tanto se esperaba una ventana o brecha de buen tiempo. Aún así nos dejó preocupados todo el viaje: cómo estarán los escaladores hoy, qué harán cuando cae la noche, y ¿el viento?, … Preguntas sin respuesta que esperamos hayan tenido final feliz. Parecían muy preparados y nos dijeron que les encantaba España para escalar.

Con esto y un bizcocho, concluye así la anécdota.

Al llegar al mirador la vista es fabulosa. Las tres torres de color marrón oscuro y pálido se alzan sobre la laguna glacial de color azul turquesa. El paisaje se abre y queda a la vista el circo glaciar y el granito sobresaliente de las torres como si se tratara de guardianes custodiando la laguna. Los cóndores andinos vuelan a sus anchas entre estos gigantes haciendo patente su dominio en estas cornisas.

Mirador Base Torres

Camping Torre Central a Refugio Los Cuernos (ida)

Hoy toca empaquetar y llevar todo el campamento encima. Hasta ahora hemos dormido en el Central y solo hemos andado con la mochila pequeña que bien planificamos llevar. Pero este día no. Cambiamos de campamento.

Así pues, con tanto peso encima, llega el momento de describir lo que llevamos en la mochila para los que se aventuren a hacer esta magnífica ruta.

Hay que tener en cuenta que son 5 desayunos, 4 comidas (el último día comimos en Natales) y 5 cenas. Para las cenas planificamos 3 días de noodles y 2 días de pasta con tomate. Para las comidas llevamos fiambre, aguacate y tomates y pan para hacer bocadillos y poder transportarlos fácilmente en los días de caminata. Como a alguien que yo me sé le encanta el pan para todo, nunca hemos tenido tanto pan como aquí, por lo menos 20 pansitos amasaos llevamos encima. A todo esto se le añaden frutos secos, chocolate y patatas fritas. Para los desayunos, té, leche en polvo, galletas, tostadas con aceite y fruta. La fruta iba contada para desayunar y para comer. Falta el agua, este bien tan preciado está disponible en todos los campamentos base, si bien es potable, nosotros la hervíamos por si las moscas. Si no siempre llevamos el filtro en caso necesario.

En cuanto a la cacharrería: tienda, sacos de dormir, hornillo, el kit de cocina, ropa de abrigo, pantalones de trekking, toalla (en los campings te puedes duchar con agua caliente), cosas varias para el aseo, chanclas y capa de lluvia. En estas latitudes hace frío aún en verano así que hay que estar preparados, el viento es una constante y no hay que descartar nunca la lluvia. Por esto mismo hay que planificar vestirse a capas.

El camino transita alrededor del lago Nordernskjöld. No es una etapa difícil aunque con el peso se hace un poco más agotador. Son 13km que se pueden completar en unas 5 horas.

Cris y el lago Nordernskjöld al fondo

A medida que avanzas aparecen hacia el noroeste los Cuernos del Paine con sus 2600 metros de altura. Macizos a dos colores que se alzan hacia el cielo simulando, creemos nosotrxs, cuernos de vaca. De ahí, obviamente, el nombre.

Los Cuernos del Paine

Tras casi 5 horas de paseo llegamos al refugio. Este punto de encuentro se halla a los pies de los Cuernos y tiene opciones de alquilar tiendas de campaña.

Refugio Camping Los Cuernos

A nosotrxs no nos quedó otra que reservar una tienda porque no había sitio en otros campings públicos.

Cris y nuestro particular adosado

El refugio cuenta con servicios de todo tipo. Tiene bar y restaurante. La verdad que no esperábamos encontrarnos semejante complejo en medio de este parque natural.

Refugio Los Cuernos a Camping Paine Grande pasando por Camping Italiano y mirador Británico

Hoy es sin duda uno de los días más complicados. 25km y 11 horas de caminata nos conducen por terrenos muy diversos. Con las mochilas a la espalda arrancamos el camino pasando en poco tiempo por el camping Francés donde hacemos una breve parada para hacer nuestras necesidades y comer algo. Los Cuernos nos vigilan en todo momento haciendo de este pequeño trayecto una experiencia única.

Los Cuernos vigilando el camino

Posteriormente alcanzamos el camping Italiano donde todos los caminantes dejamos las mochilas grandes para acometer la subida al mirador Francés primero y al mirador Británico en segundo lugar.

Cris de «caminanta»

El camino hacia el mirador Francés es de subida deslizándose a través de un valle. A cada paso que se da se va viendo más claro el Glaciar Francés. En este tramo de la ruta es sobrecogedor el sonido de las avalanchas que nunca antes habíamos visto tan claras. La nieve se desprende de manera violenta de las cumbres cayendo metros y metros provocando estruendos en todo el valle. Una vivencia maravillosa.

Borja y el Glaciar Francés

El camino sigue en ascenso atravesando zonas boscosas hasta que se abre la vegetación y aparecen, por oriente, los cerros Máscara, Hoja y Espada.

De dcha. a izda.: Los Cuernos (cara oeste), Cerro Máscara, Cerro Hoja y Cerro Espada

Finalmente, tras una última subida sinuosa y extenuante, se llega al mirador Británico. El valle desemboca en un circo inmenso donde la panorámica es amplísima. Casi en 360° tienes un gran conjunto de cerros como el cerro Aleta de Tiburón, el cerro Castillo, el cerro Catedral, Punta Negra…

Cerro Catedral en el centro de la imagen. A la derecha, se distingue perfectamente el cerro Aleta de Tiburón.

Unos chicos majísimos nos cogieron desprevenidos y nos hicieron un robado mientras comíamos.

Robado mientras comíamos en medio del mirador Británico.

Volvemos sobre nuestros pasos por el valle del Francés hasta el campamento Italiano para recoger las mochilas y comer unos frutos secos con fruta.

Continuamos hasta el campamento del Paine Grande donde la última fotografía que nos regala esta etapa es majestuosa.

Paine Grande y Los Cuernos

Camping Paine Grande a Mirador Glaciar Grey (ida y vuelta)

Nos levantamos y encaramos el último día de ruta hasta el Glaciar Grey. El paisaje desde el campamento nos deja sin palabras. Hoy solo necesitamos la mochila pequeña pues hacemos noche aquí para mañana partir a Puerto Natales de regreso.

Campamento Paine Grande

Esta fase de ida y vuelta se extiende 26km pasando por la laguna Los Patos, el mirador Grey y finalizando en el refugio Grey.

Mirador Lago Grey con el Glaciar Grey al fondo

Desde el refugio se accede a un mirador que te acerca más al glaciar. También se puede continuar hacia la derecha para acceder a los puentes desde los que se puede ver mejor el campo de hielo. A nosotrxs no nos dió tiempo y las fuerzas, sinceramente, ya flaqueaban.

Último mirador más cercano al glaciar.

Acabando el día aumentó de manera considerable el viento trayendo consigo nubes muy amenazadoras. Era tal la fuerza del viento que muchas tiendas de campaña o carpas volaron por los aires como globo de helio.

Camping Paine Grande a Puerto Natales

Se acaba esta gran ruta. Nos levantamos tranquilamente para desayunar. En general, nos hemos encontrado que, en los refugios, los mochileros dejan a veces comida que se puede aprovechar. Esta vez ha sido un poco de avena mezclada con cacao y fruta desecada que hemos degustado con gozo.

A las 11:30 sale el ferry que nos surca el Lago Pehoé desde Paine Grande hasta Pudeto, punto de recogida del autobús que nos lleva de vuelta a Puerto Natales.

Esperando al ferry

El paseo en ferry es muy lindo. Se distinguen muchos de los grandes cerros que hemos visto en estas jornadas pasadas.

Vistas desde el ferry a Pudeto

Ya de vuelta en Puerto Natales comimos un plato de pasta comunitaria en el Camping Güino que nos supo a gloria y fuimos a dar una vuelta hasta el monumento al viento, la mano y el monumento del milodón.

Monumento al Viento
Cris con La Mano
Borja y el monumento al Milodón

Como conclusión podemos decir que el sendero W y el parque Torres del Paine es uno de los mejores momentos que llevamos durante el viaje. Aconsejamos a aquellxs que quieran aventurarse que es una experiencia muy positiva y que planteen la ruta con antelación. La nuestra nos es ni mejor ni peor pero para nosotrxs fue muy cómoda aunque es cierto que nos llevó al límite en alguna ocasión.

¡Esperamos que este post os ayude en vuestra próxima andadura!

Puerto Natales a Ushuaia. Parque Nacional de Tierra del Fuego y Fin del Mundo.

24.02.20-27.02.20

Nos levantamos bien pronto en el Camping Güino. El autobús al Fin del Mundo es tempranero, sale a las 7:00 de la estación Rodoviario de Puerto Natales. Sale por un pico, 43000$ (~53€) tienen la llave del paso fronterizo y del ferry que cruza el estrecho de Magallanes por la Bahía Azul.

Llegamos bien tarde a Ushuaia y nos recoge María, nuestra anfitriona de AirBnB. María es una bomba frenética y sobre todo muy buena persona. Por no subir las cuestas que nos esperaban, con los petates hasta los topes, ella nos llevó a su hogar. Una cama doble muy bien dispuesta se encontraba al fondo de la casa. Imaginaos nuestra cara al llegar después de un mes durmiendo en camping. Íbamos a pasar 4 noches durmiendo a pierna suelta y en un colchón. Todavía casi soltamos una lagrimita recordándolo.

El día 25 de febrero nos llevamos un chasco porque estaba todo cerrado –incluso los museos que nos dijeron que abrían–. Aquí este día es fiesta o feriado debido a que es carnaval. Además no acompañaba el clima que decidió mojarnos un poquito. Día pues de ir a la compra por suerte, de buscar información turística y de pasear lo que pudimos.

Cris en el Fin del Mundo

A destacar dos cosas: quedamos con Alfonso, un madrileño que es guía de montaña que conocimos en el autobús y la compra del libro Hain de la cultura Selk’nam de la editorial Pehuen. El libro de los Onas o Selk’nam lo llevábamos persiguiendo desde Puerto Natales ya que habla mucho de estos indígenas tan curiosos. Con Alfonso cenamos en Doña Lupita, una pizzería muy buena recomendada por una buena amiga. No nos extenderemos en los detalles de la conversación con Alfonso pero solo decir que es una persona con mucho mundo, muy simpático y que nos enseñó cómo se vive de guía trotamundos.

Tras reponer energías descansando en casa de María, toca andar por el Parque Nacional de Tierra del Fuego. Decidimos hacer la ruta costera empezando en el correo del Fin del Mundo donde mandamos alguna postal a la familia y nos hicimos una foto con el bien pertrechado cartero.

Cartero del Fin del Mundo

La ruta comprende 8km que bordean la Bahía Lapataia y desde la cual se divisan los montes chilenos. Nos quedamos boquiabiertos viendo los albatros volando mientras hicimos una parada para comer.

María nos recogió a las 18:00 y nos mostró lo restante del parque: el lago Roca o Acigami, el final de la RN3 que es la carretera al Fin del Mundo, la Laguna Verde y la salida de la Bahía Lapataia al mar. Cris se marcó un pisto manchego al llegar a casa que nos sentó fenomenal.

Cris señalando el fin de la carretera más meridional del mundo

Un poco más de trote para iniciar el día siguiente. Queríamos ver el Glaciar Martial que la verdad de glaciar solo tiene el nombre. Desde la ciudad se puede llegar a pie. Al llegar arriba lo mejor eran las vistas de la ciudad con el canal Beagle de fondo extendiéndose hacia el sureste. Nos estuvo nevando toda la subida pero nos respetó para poder echar alguna foto.

Mirador a Ushuaia desde el Glaciar Martial

Por la tarde fuimos a la Casa Bevan que se utiliza como museo y casa cultural y, a cambiar algo de dinero. Para los que vengan a Argentina, Western Union funciona muy bien para el cambio monetario. En cualquier lugar donde haya movimiento de divisas como en los supermercados grandes suele haber una sucursal.

Con este pequeño consejo cerramos este post.

El Calafate y el Glaciar del Perito Moreno

15.02.20-16.02.20

Cogemos el bus en El Chaltén que conecta con El Calafate. Ambas ciudades se encuentran a unos pasos del Parque Nacional de los Glaciares. Nuestro objetivo, después de haber visitado la parte norte del parque en El Chaltén, es el Glaciar Perito Moreno en la parte sur.

Antes de acudir al centro cogemos los billetes que nos llevaran al glaciar y a Puerto Natales dos días después. La ida y vuelta al Perito son 1200 pesos argentinos (~20€) en bus. Nos quedamos en el camping el Ovejero que nos decepciona un poco por la subida de precio oportunista debido a un festival en la ciudad (400ARS pp). Es el mejor ubicado para salvaguardar nuestras espaldas del peso mochilero aunque la terminal del bus queda retirada del centro.

Cris se encontraba un poco mal por unas empanadas que comimos así que dimos una vuelta por la calle principal y más tarde cenamos algo cuando se hubo recuperado. Aprovechamos también para hacer colada en una lavandería.

El autobús al glaciar sale a las 9:00am así que desayunamos rápido y vamos para allá. El bus, para nuestra sorpresa, incluye una fotógrafa del parque que hace también de guía a cambio de transporte gratis hasta allí. Nos comenta la mejor manera de recorrer las pasarelas empezando en el parking superior y siempre yendo a izquierdas para ir en descenso en vez de en ascenso.

Mapa del Parque Nacional Los Glaciares

El Glaciar Perito Moreno es una maravilla natural como nunca antes habíamos visto. Es por ello que es considerado Patrimonio Mundial de la Naturaleza. Su lengua da al Lago Argentino y es una extensión enorme de hielo que se avista desde la Península de Magallanes donde se encuentran las pasarelas.

Campo de hielo del Glaciar Perito Moreno (GPM)

El GPM a veces forma un dique, en la llamada zona de ruptura, entre el Brazo Rico, al sur, y el Canal de los Témpanos, al norte. Éste obstaculiza el agua que crece en la parte del Brazo Rico produciendo erosión en la costa circundante y desprendiendo parte del dique por flotabilidad que acaba rompiendo. El hielo muerto queda así flotando o varado en las costas. Este proceso se ha estudiado como de carácter regular y por eso se sabe que el GPM está en constante renovación.

Cris en el Parque Nacional Los Glaciares

Desde la parte central del recorrido de las pasarelas se aprecia principalmente la zona de ablación del glaciar, sin embargo en días despejados se pueden ver algunas montañas en su zona de acumulación. El glaciar tiene 254 kilómetros cuadrados y se extiende aproximadamente desde 3000msnm hasta los 184msnm en el frente. Tiene un largo de 23,5km desde el cerro Pietrobelli, divisoria de hielo con Chile, y un largo máximo de 31km hasta la divisoria con el Glaciar Frías. A 8km del frente se tomaron medidas del espesor de hielo llegando a un grosor de 700m y moviéndose allí a 2m por día. Como dato de la monstruosidad de este gran glaciar se encuentra la altura del mismo llegando a veces a 70 metros en su parte central.

Vista desde el sur hacia el canal de los Témpanos al norte

Para finalizar el día contratamos un tour en barquito para acercarnos más a ver la inmensidad de este coloso. Por si os interesa son 1000 pesos por una hora de tour a la cara norte donde se desprenden más témpanos. Nosotros tuvimos la suerte de ver más de un desprendimiento y la verdad que es estremecedor y bello a la vez. El glaciar provoca auténticos estruendos al fluir y resquebrajarse como si fueran truenos en una tormenta de verano.

Sin duda merece una buena visita esta genial obra de la naturaleza.

Vista desde el barco se aprecia una cueva de hielo en constante renovación

A la vuelta en la ciudad nos sorprende un festival de música gratuito y nos dejamos llevar por el folclore argentino además de disfrutar por primera vez del pancho (perrito caliente) y el choripan con chimichurri, dos hitos de la comida al paso en Argentina.

Cruzando la primera frontera Sudamericana. De Chile a Argentina por el paso del Jeinimeni. Chile Chico, Los Antiguos y El Chaltén.

12.02.20-14.02.20

El sol se alza por el lado argentino, por la vertiente oriental del Lago Gral. Carrera que cubre gran parte de la cara septentrional de Chile Chico. Este pueblo tiene la peculiaridad de tener un microclima propio haciendo que las temperaturas se mantengan suaves durante todo el año.

Aprovechamos la mañana para ir a la Plaza de los Vientos en la parte occidental en lo alto del pueblo. El mirador ofrece unas vistas excepcionales de la comarca con el lago a su izquierda.

Chile Chico desde la Plaza de los Vientos

Mientras subíamos nos encontramos con un hombre muy dicharachero que nos explicó y describió, con el paisaje circundante, lo que son los yacimientos de cobre, producto estrella y base de la economía chilena. Algunos de ellos se pueden divisar desde esta plaza, distinguiéndose líneas de color verde paralelas en las montañas que indican la existencia de cobre a más profundidad. Este lugar está protegido para evitar que las mineras destruyan el entorno patagónico.

Yacimientos al fondo

Al bajar dimos un paseo por la costanera para volver luego por la avenida principal y coger el transfer que nos dejaría en Los Antiguos. Este transporte cuesta 3000$ (~4.2€) y solo recorre el paso fronterizo. Es la primera vez que lo hacemos pero es bastante sencillo y regular. Enseñas el pasaporte en ambos países et voilà estás en Argentina.

Una vez en Los Antiguos fuimos a hacer tareas de cambio de moneda y a recargar el móvil argentino que una buena amiga nos dejó allá en Santiago de Chile. Merendamos unos pasteles de dulce de leche estelares y cogimos algo para cenar ya que íbamos en bus nocturno al Chaltén. El viaje dura unas 10 horas y cuesta 3300 ARS (unos 50€ al cambio). Sale a las 20:30 y te deja a las 6:30 de la mañana del día siguiente.

La llegada a El Chaltén nos regala una vista pintoresca con el amanecer en el autobús. Nubes de colores rosados y anaranjados por encima de los picos Fitz Roy y Poincenot.

Vista panorámica de los picos Fitz Roy y Poincenot

Después de un café en la estación de autobús nos dirigimos al camping El Mochilero de Domingo Díaz por recomendación local de la camarera. Allí nos deshicimos de atuendo extra y demás cosas para ascender a la Laguna de los Tres bajo el pico Fitz Roy. Planteamos así una caminata de 2 días durmiendo en el camping del Poincenont a 8km del inicio de la ruta.

El día fue evolucionando a peor con copiosas lluvias por la tarde y un viento aturdidor así que repensamos el final del día. La idea era llegar al Fitz Roy pero no íbamos a ver nada así que aprovechamos una pequeña tregua para ir a ver el glaciar Piedras Blancas y disfrutar de una vista preciosa.

Glaciar Piedras Blancas

A la mañana siguiente el día se despierta con mejores modales a eso de las 6:00am. Todavía no habíamos desprecintado los párpados y ya empezamos a caminar para ver la laguna y el Fitz Roy en todo su esplendor. La subida son 2 km siendo el último kilómetro bastante agotador con un desnivel de 400m y una duración estimada de 1 hora. Ahora bien, las vistas al llegar son como sacadas de una escena del Señor de los Anillos. La Laguna de los Tres en primer plano con el Glaciar de los Tres en segunda instancia, todo este bello paisaje coronado por el Fitz Roy y el Poincenot que lamentablemente no se veían en todo su esplendor por las nubes en las cumbres.

Glaciar de los Tres y la Laguna de los Tres

Bajamos al campamento y desayunamos para proseguir el plan hacia la Laguna Torre y ver el cerro Torre. El camino discurre por la senda de la Laguna Madre e Hija que son otros 8km para conectar con el sendero de la Laguna Torre.

Impresionante Laguna Torre con el Glaciar Grande de fondo

Es una auténtica gozada estar a los pies de esta laguna observando el movimiento de los témpanos con el Glaciar Grande a lo lejos.

Como resumen incluimos el itinerario esta más que recomendable ruta:

  • Día 1:
    • Total de 12km
    • 8km ida Chaltén-Camping Poincenot
    • 4km ida y vuelta Poincenot- Glaciar Piedras Blancas
  • Día 2:
    • Total de 25km
    • 4km ida y vuelta Camping Poincenot-Laguna de los Tres (Base Fitz Roy)
    • 12km ida por sendero de la Laguna Madre e Hija hasta Laguna Torre
    • 9km ida Laguna Torre-Chaltén
  • Desnivel acumulado en los dos días: 1244 metros

Carretera Austral (Coyahique, Puerto Río Tranquilo y Chile Chico). Catedrales de mármol.

09.02.20-11.02.20

A modo esquemático, la carretera Austral o ruta 7 es la arteria que conecta Puerto Montt con O’Higgins. Nosotros hicimos un tramo empezando en Chaitén, conectando con Puyuhuapi y Coyahique para acabar en Puerto Río Tranquilo. Bordeando posteriormente el Lago General Carrera por la Austral más al sur y tomando la carretera 265 en dirección este se encuentra Chile Chico.

Alcanzamos por tanto Coyahique y nos quedamos en El Camping, así se llamaba literalmente. Allí conocimos a Javiera y a Mauro, dos chilenos que venían del sur y habían hecho el sendero W de Torres del Paine. Nos ayudaron mucho a planificar y resolver dudas que teníamos.

Coayahique no tiene mucho encanto. En nuestro caso fue se punto de paso para llegar a Puerto Río Tranquilo que tiene las Catedrales de Mármol, recomendación de Daniel el dueño del Tranqui Hostal en Santiago de Chile. En Coyahique comimos en Basilic Bristrot tras mucho buscar y nos sorprendió las opciones veganas que tenían y lo responsables que eran con el medio ambiente. La comida muy rica de Gnocchis con salsa de hongos, ensalada de pera con nueces y roquefort y, Sandwich Bistrot a base de aguacate y queso. Como acompañante bebestible (tal y como dicen aquí), un refrescante zumo de piña y sandía recién hecho.

Al amanecer vamos a la terminal de autobuses para coger el bus hacia Pto. Río Tranquilo. El trayecto por la Carretera Austral es bastante sinuoso en algunos tramos y además es de ripio (grava) pero atraviesa lugares fabulosos. Nuestro conductor era una mezcla entre McGyver y guía turístico. Nos permitió bajarnos en un mirador para hacer fotos y sacó al autobús de un apuro cuando perdió aire el sistema neumático del bus. Si le añades que ponía muy buena música a base de The Beatles, ya tienes al Super Conductor Austral.

Borja en el mirador

Ya en Pto. Río Tranquilo nos quedamos en el camping Bellavista. Los servicios que vendían no funcionaban del todo bien como las duchas y el WiFi. Lo único destacable el refugio.

Contratamos el tour a las Catedrales o Capillas de Mármol para las 18:00 con Don Hugo. Abrimos paréntesis; la compañía dejó mucho que desear. Nos cambiaron el tour por uno más caro por no tener cupo suficiente para hacer el que queríamos de menor duración y más barato. Tuvieron el detalle de hacernos un descuento por las molestias. Empezaron 40 minutos tarde a sabiendas de que se hacía de noche para un trayecto de 3 horas y la asistente era una muchacha un tanto maleducada. Cerramos paréntesis; las Catedrales están inmersas en el Lago General Carrera de un azul intenso. Son formaciones rocosas que se han ido transformando desde los periodos glaciales y que, en la actualidad, tienen cavernas y arcadas con formas atractivas a la mirada. El contraste de los blancos, negros y rosados del mármol con el lago hacen que la experiencia sea casi onírica.

Catedrales de Mármol

Una de las cosas más sobresalientes de estas maravillas es que se pueden distinguir siluetas de animales en función de la posición del observador como la cabeza del perro, la tortuga, el elefante o el pez. En la siguiente imagen se puede apreciar una figura conocida. Lo dejamos a interpretación del lector.

Formaciones de mármol

A la mañana siguiente tuvimos que esperar un buen rato para coger los billetes del único bus, más bien furgoneta, que va hasta Chile Chico. Debatimos un poco sobre la precariedad del transporte entre estos dos pueblos turísticos sin llegar a conclusiones esclarecedoras y a las 15:30 estábamos en marcha.

El objetivo es cruzar al día siguiente la frontera con Argentina para llegar a Los Antiguos. La carretera 265 tiene unas vistas impresionantes del Lago Gral. Carrera y también es de ripio. Tocando las 19:30 alcanzamos Chile Chico. Tras coger el billete a Los Antiguos, nos quedamos en un camping céntrico y fuimos a cenar a Puesto Pioneros. Acertamos de nuevo porque era una pizzería y hamburguesería buenísima. De cenar, hamburguesa de cordero y pizza completa de cordero con masa gruesa, todo regado con cerveza artesanal. Ponemos así un lacito gastronómico a este post.

Hamburguesa de cordero en Puesto Pioneros

Isla grande de Chiloé

03.02.20-05.02.20

Seguimos nuestro periplo latinoamericano hacia el sur. Para llegar a Chiloé, nuestro siguiente destino, tenemos que volver a Puerto Varas y coger un autobús hacia Puerto Montt con un coste de 900$. Después en Puerto Montt cogemos un bus hacia Castro a las 14:15, no es muy caro, unos 6000$.

Así pues llegamos a Castro ya entrada la tarde y nos hospedamos en un sitio muy sucio. Había perros que no parecían muy sanos dentro del recinto para acampar y las instalaciones dejaban mucho que desear. Lo único que se salvaba era que la dueña parecía muy buena gente. Nosotros lo cogimos porque es el único camping en el centro. Se llama «Aquicavi Sitio para Acampar» por si pasáis por allí algún día nosotros no lo recomendamos pero nos permitió ver Castro por lo que no estuvo tan mal.

Vimos la Iglesia de San Francisco considerada patrimonio de la humanidad por la Unesco. Es un edificio realizado en madera y muy colorido.

Iglesia de San Francisco

Posteriormente cenamos en un vegetariano original y al día siguiente estábamos listos para ir al Parque Nacional de Chiloé.

El parque nos da la bienvenida con bien de agua. La entrada al parque se encuentra en Cucao y cuesta unas 5 lucas como lo llaman aquí (5000$). Este entorno se caracteriza por el bosque siempreverde que es típico de zonas donde abundan las lluvias, hay mucha humedad y las temperaturas son bajas y estables. Existe una gran variedad de flora como el Coigue de Chiloé y turberas.

Parque Nacional de Chiloé

La ruta típica de aquí es ir a la playa Cole Cole y luego volver al día siguiente después de pernoctar en la misma. Nosotrxs, al llover tanto, decidimos pasear a través de unos cuantos senderos que tienen por el lugar para completar media jornada del día. Si se tiene suerte, y se lleva lupa, se puede observar a la rana de Darwin, una rana hojiforme de color verde intenso. No hubo suerte para nosotrxs.

Ya de regreso en Castro, Borja accedió a afeitarse y a acicalarse en una barbería. Tras un agradable paseo viendo los palafitos (casas al borde del agua con columnas de madera como estructura soporte) y mercados de lana chilota, fuimos a cenar pichanga a un sitio peculiar con decoración extravagante. La pichanga es un plato típico chileno a base de patatas fritas, palta (aguacate), salchichas, huevo duro, chorizo, tomate natural, chancho (cerdo) y salsas.

Por recomendación local y amiga, fuimos a la mañana siguiente a la isla de Quinchao a ver Achao, un pueblecito chilote con otra iglesia patrimonial. Las iglesias patrimoniales conservan la arquitectura chilota y son de planta y distribución jesuíta.

Iglesia patrimonial de Achao

A la vuelta de la isla paramos en Dalcahué que es el pueblo portuario de conexión con la isla. Allí nos sumergimos en los mercados de lana y Cris se compró unas orejeras de lana chilota. Siguiente y último destino, Quellón.

Quellón es la ciudad en la que se coge el ferry para ir a Chaitén y volver a la península. Nos quedamos en un camping adorable regentado por una señora más adorable aún. El camping de Doña Tere. Nos calentó los milcaos (pan típico chilote a base de patatas no de trigo) en horno de leña, nos preparó un jugo calentito a base de ciruelas recién cortadas de su jardín y nos amenizó la velada a los mochileros que andábamos por allí. Un cierre de jornada rutera sin duda muy entrañable.

Puerto Varas, la Ensenada (Lago de todos los Santos) y Saltos de Petrohué

01.02.20-02.02.20

Ya nos movemos de la gran ciudad. Empieza la aventura mochilera de nuevo.

Cogemos un autobús nocturno en Santiago para amanecer en Puerto Varas. Se retrasó un poco pero pudimos hacer alguna cosilla. El puerto nos recibe con lluvia.

Cris de agua

El pueblo está a las orillas de un lago con casitas de madera típicas del lugar. Fuimos a comer a Mesa Tropera tras pasear por un mercado artesanal que había por allí.

Degustación Mesa Tropera

Se come muy bien en este sitio y probamos dos cervezas artesanales muy ricas, Don Manu y los Perros de Mackay.

Antes de coger el autobús que nos llevará a La Ensenada compramos una bombona de gas para poder cocinar. En Puerto Varas hay tiendas de Outdoor para abastecimiento.

La Ensenada está a medio camino de Puerto Varas y el Lago Todos Los Santos; buena base de operaciones para ir a los Saltos del Petrohué que están antes de llegar al lago.

En La Ensenada nos quedamos en el camping El Trauco. Está bien situado y da acceso a otro lago desde el que se ve el volcán Osorno en todo su esplendor, si el día se ofrece claro. Para amenizar el blog incluímos la leyenda del Trauco, a destacar como parte de la mitología chilena. El Trauco es un enano deforme con pies sin talones ni dedos que vive en los bosques. Si mira a un hombre, lo dejará tullido, pero si ve a una mujer en el bosque, la dejará embarazada.

A la mañana siguiente esperamos a que llegara el microbús que nos acercaría al Lago Todos los Santos. Las vistas desde el puertecillo son espectaculares con el volcán Osorno como telón de fondo. Nos hizo un día bueno y pudimos fotografiar el volcán.

Borja al frente con Volcán Osorno detrás

Para los Saltos del Petrohué decidimos ir en el coche de San Fernando, ya se sabe, un ratito a pie y otro caminando. Antes de llegar al Parque un buen hombre nos recogió en su coche en vista de que era peligroso andar por la carretera. Amablemente nos dejó en la entrada.

8000$ (~10€) te separan de estar en la calle a entrar en el Parque Nacional Vicente Rosales, el Parque Nacional más antiguo de Chile con fecha de 1926. Merece la pena ciertamente.

Los Saltos son formaciones rocosas glaciares y volcánicas de hace 22000 años. La lava se filtraba por el glaciar y se clizaba por el enfriamiento brusco. El retroceso del glaciar dejó a la vista estas rocas magmáticas solidificadas. Una maravilla el color de las aguas en contraste con la roca magmática. Es algo que no habíamos visto nunca.

Volcán Osorno y formaciones de los saltos del Petrohué
Contrastes

Santiago de Chile y Valparaíso en 3 días

29.01.20-31.01.20

La primera noche en el Tranqui Hostal fue dura. Se evidenció la sangre latina pues hubo juerga toda la noche. Antes de empezar el post diremos que, pese a esta noche, este hostal está lleno de ganas de vivir. La gente es muy joven y muy amable. Los dueños son Daniel e Isaac, dos hermanos que regentan este lugar y lo han sabido llevar muy bien. Incluyen un desayuno bastante completo y tienen habitaciones dobles. Nos lo pasamos bien todos los días.

El día 29 empieza con mucha ilusión. Unas amigas han estado de viaje por Argentina y hacen una parada en Santiago en su viaje de regreso a España. Contactamos para quedar por la ciudad y dar un paseo desde la mañana hasta la tarde.

Nosotrxs trazamos el plan de ruta ya que el día anterior pateamos un poco y teníamos mapa. Ellas llegaron a las 10:30 con dos pequeñas mochilas y con dos grandes sonrisas.

Con Sandra y Nuria a su llegada a Santiago de Chile

El paseo recorría la avenida principal hasta la Plaza de La Moneda para luego desembocar en la Plaza de Armas. Antes de llegar al Mercado Central, una paradita para que compraran un aperitivo y nosotrxs unas mandarinas. Seguimos hacia el Cerro Santa Lucía. Desde arriba se ve la cordillera de los Andes con sus altos picos y la ciudad de Santiago empequeñecida. Este antiguo monasterio se ha convertido en un lugar de retiro para los santiaguinos. Abajo se encuentra la plaza de Neptuno con sus escalinatas.

Vistas desde el Cerro de Santa Lucía

Bajando el cerro dirigimos nuestras miradas hacia el Barrio Lastarria. Con sus pintadas revolucionarias, sus callejuelas bañadas por el sol y su ambiente bohemio, hacen de este sitio un lugar muy interesante.

Barrio Lastarria

Continuamos hacia el río en dirección al Barrio Bellavista y nos cruzamos con la Plaza Italia o Plaza de la Dignidad recientemente bautizada. Desde que estallaron los conflictos en octubre el nombre de esta plaza se ha modificado en la cultura popular. Llenas de manchas de pintura y diferente ornamentación revolucionaria, las estatuas de la plaza observan como miles de manifestantes se enfrentan día y noche a los carabineros por un futuro mejor.

Vecindades de la Plaza de la Dignidad

Hacemos una pausa para comer en Galindo. Allí degustamos por primera vez el pastel de choclo, la chorrillana y sandwich de arrollado huaso con aguacate.

La chorrillana es un plato a base de patatas fritas, cebolla caramelizada y carne que está muy sabroso. El choclo es el maíz y hacen un pastel con una especie de pasta de maíz en el interior buenísimo. El sandwich por su parte tiene un sabor particular pues no estábamos acostumbrados a la mezcla de carne con aguacate. Durante la comida, Sandra y Nuria nos contaron muchas cosas útiles de su viaje por Argentina.

Retomamos el paseo, esta vez ya sí en Bellavista. A resaltar de este barrio el Patio Bellavista bastante pintoresco y con mucha opción gastronómica.

Patio Bellavista

Atravesamos las universidades por la zona de Bellas Artes y desembocamos en la Plaza de la Moneda de nuevo para ya despedirnos finalmente en Los Héroes. Gran día con ellas desde luego. Cerramos lo que quedaba de día con la película en V.O. al aire libre de Bohemian Rhapsody y un picnic en el parque Inés Suárez.

Valparaíso

¡Valpo! Un lugar emblemático y lleno de vida. Teníamos muchas ganas de conocer esta ciudad de la que tanto habíamos oído hablar.

Nos levantamos pronto porque el viaje dura 1,5h y nos gustaría ver la ciudad en un día para regresar por la tarde.

Al llegar casi no habían abierto las calles así que nos tomamos un café. Tras un rato andando llegamos a la oficina de información donde nos pudimos ubicar y planificar. La oficina se encuentra en el puerto en frente de la Plaza Sotomayor.

Plaza Sotomayor

Recorrimos los principales cerros como el cerro Bellavista, Alegre, Concepción y Cárcel. Nos empapamos de todo el arte urbano, comimos en un sitio tradicional bastante barato (~4000$ pp) cerca de la plaza Sotomayor y, cogimos los ascensores del Peral (año 1902) y Espíritu Santo. A destacar el Palacio Baburazzi de 1916 con estilo art nouveau según subes con el Peral, el parque cultural que han hecho en la antigua cárcel y un artista del grabado cubano que conocimos que nos explicó la situación actual de las manifestaciones en Valpo que, la verdad, son bastante crudas. Por cierto, sus obras son muy interesantes. Se hace llamar Ciudadano Arte por si queréis buscar.

Perderse por las calles de Valpo es una gozada, eso sí, hay que tener buenas piernas si no se cogen los ascensores. Aquí dejamos una fotogalería de Valpo porque sería muy largo describirlo todo.

Valparaíso desde el mirador El Peral
Cris y el arte porteño
Somos felices no hippies
¡Valpo!
Borja sin fronteras
Felicidad mundana

Al día siguiente quisimos conocer el Barrio Brasil ya en Santiago y el Museo de la Memoria. Primero pasamos por la casa cultural de la Moneda y vimos varias exposiciones de interés destacando la del Quimchamalium Chilense: alfarería con guano de buey y barro. La quema del guano con el barro le da a las obras un color negro intenso que sirven de base para los grabados en blanco de los artistas, muchos de ellos intentando rescatar, del olvido, la tradición. Hay obras de mitad del siglo XX (1930-1950).

Después comimos en otro sitio tradicional muy rico mientras disfrutamos de música folclórica de un chaval y, finalmente, llegamos al museo. El Museo de la Memoria es muy recomendable ya que se narra la historia de Chile antes, durante y después de la dictadura. Sobrecogedor, impactante y muy educativo.

Siempre en el recuerdo

Concluyen así nuestros días Santiaguinos. Esta noche cogemos un bus de largo recorrido a Puerto Varas en dirección sur.

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