23.11.2019 Shenzhen
Comienza el viaje con el vuelo más largo que hemos tomado hasta la fecha. 13 horas intensas separan Madrid de Shenzhen. Para aquellos que duden un poco de dónde se encuentra este lugar, Shenzhen se halla en la China Continental y es el nexo entre Hong Kong y China.
La llegada al aeropuerto ha sido un poco caótica. Los agentes de seguridad y de administración del aeropuerto apenas hablan inglés. Nos han facilitado la opción de salir en todo momento pero ha sido complicado entenderse. Si viajas a China y haces escala de menos de 24 horas te permiten salir pero tienes que rellenar unos formularios para que te den acceso. Así pues, tras más de dos horas después y coger el metro, llegamos a lo que, según los lugareños a los que preguntamos, es un sitio precioso: Nanshan District. El billete de metro hasta allí cuesta 5 yens (1€=7¥).

Mochilas a cuestas (unos 16kg cada uno) nos hemos arrancado a andar por toda la ciudad. El aterrizaje en Nanshan nos demuestra la contaminación que se respira en China. Nada más llegar te azota el humo de los coches y de la gran urbe. Paramos en un establecimiento típico en el que sirven noodles y buns. Una chica muy maja nos ayuda a ubicarnos y de esta forma nos dirigimos hacia el parque de Nanshan Mountain que está a una hora de camino andando. Imaginaos la situación, nosotros con un sueño tremendo por el jet lag intentando descifrar lo que pone en un Maps chino… Así pasó, tardamos más de 4 horas en llegar. Salve decir que nos echamos una siestecilla por el camino en algún banco que otro mientras los lugareños con cara de asombro nos miraban claro.
La ciudad es bulliciosa y tiene mucho movimiento. La gente va en ciclomotores con hasta 3 o 4 ocupantes y van cruzando por donde bien les parece además de ir por las aceras. Hay muchos edificios que se están construyendo y todos son bastante altos. Con casi 13M de habitantes y una densidad de unos 7000 habitantes por kilómetro cuadrado es normal lo frenético que parece todo.
Ya en el parque alcanzamos el punto más alto tras subir unas cuantas escaleras (~700 peldaños) y vemos las vistas de la ciudad.

Al volver cenamos en un restaurante típico que nos costó unos 30¥. Los 20€ (~140¥) que cambiamos en el aeropuerto han dado de sí. Comida, cena y metro, ah, y no nos olvidemos del dorayaki, todo por menos de 20€.

Acabando ya el día, volvemos en metro al aeropuerto y tras 8 horas de vuelo, ¡llegamos a Cairns, Australia!