A los que les apetezca viajar desde casa o estén buscando inspiración, este blog va destinado a todas aquellas personas que quieran vivir una experiencia diferente en sus vidas.
Amanecemos en Seaforth, un pueblecito muy chiquitito cerca de Cape Hillsborough. La noche anterior intentamos dormir en el coche cerca de la playa y nos llamaron la atención porque no se podía. Hemos de decir en nuestra defensa que había algún que otro coche con nuestra pinta pero claro, nos tuvimos que marchar.
Al amanecer en Seaforth nos dimos cuenta de que la batería del coche se había muerto. Voló y pasó a mejor vida. No tuvimos nada que ver porque comprobamos que todo estaba apagado.
Para nuestra suerte, al lado de donde nos quedamos había un colegio y unas casas. Haceos a la idea que eran las 5:00 de la mañana en un pueblecito recóndito a un rato de Mackay que es la ciudad próxima más grande.
Cuando eran ya las 6:00 am vimos a una señora de unos 65 años que limpiaba el colegio. Nos facilitó el número del conserje Jason para ver si tenía unas pinzas. Le llamamos pero no lo cogió. Nuestra única baza, la casa.
Al llamar nos atendió una señora muy agradable y nos dijo que su padre que vivía al lado nos podía ayudar. Y así fue, el hombre nos regaló muchas sonrisas, un tupper con mango congelado de su cosecha del año anterior y un arranque de coche de lo más tranquilizador. Al final pudimos llegar a Mackay a Battery Pro (por recomendación del hombre adorable) y nos cambiaron la batería. Por lo visto la anterior tenía 4,5 años y ya le tocaba. Precio de una nueva, 169$.
Después del vorágine conseguimos llegar a Cape Hillsborough. Evidentemente ya no había canguros. Hicimos una la ruta Andrews Point a un mirador y luego comimos allí en la zona de barbacoas.
Cape Hillsborough Beach
Al caer la tarde nos fuimos hacia el camping de Country Club for accomodation para recortar camino hacia Bundaberg que es el siguiente destino para ver desovar a tortugas si tenemos suerte.
Después de unos días en la isla nos tocaba un poco de descanso, ducharnos bien y hacer un poco de colada. Sí, aunque seamos mochileros y nos dé un poco igual todo, lavamos la ropa. Fuimos a Townsville a pasar una noche al hostal Adventurers Backpackers. Un hostal grande con un montón de habitaciones al estilo motel de peli americana. Dos plantas, terrazas con barandilla a varillas y habitaciones aglutinadas a lo largo. Precio por noche para dos en cama doble, 53$ con desayuno incluido. Baño compartido por supuesto.
Nuestra habitación la 234
Al día siguiente nos levantamos pronto y tras haber hablado con unas chicas chilenas majísimas encaramos el viaje a Airlie Beach que está a unas 3 horas de camino en coche. Airlie Beach es el punto de partida para ir a las famosas islas Whitsundays. Son islas paradisiacas en las que se encuentra, según dicen, la mejor playa de Australia, Whitehaven Beach.
Cuando llegamos a Airlie nos quedamos en un parking para caravanas que también admiten tiendas. El sitio se llama Seabreeze Tourist Park y está en Cannonvale un pueblo a unos 2,5 km del centro de Airlie. La noche nos salió a 29$.
Dimos un paseo hasta el centro siguiendo el paseo de la costa que se llama Bicentennial Walkway. Es un paseo agradable y así se evita llevar el coche. En Airlie el parking es de tiempo limitado y muchas veces de pago.
Al día siguiente nos tocaba el tour para ir a Whitsundays y para hacer snorkel. Nostros lo cogimos con Ocean Rafting. Nos costó el tour de un día, con visita a Whitehaven y dos paradas para hacer snorkel, 164$ por persona. Todo ello sin comida que costaba 16$ adicionales. Nos llevamos ensaladas y santas pascuas.
Marina de Airlie Beach. A la izquierda las barcas que nos llevaron por el tour.
El tour estuvo bien. Las barcas van a unos 50km/h y es bastante divertido. Nos pararon para hacer snorkel y pudimos ver bastantes peces, entre ellos el famoso Humphead Wrasse (Lábrido de cabeza jorobada). Haced una búsqueda y mirad lo que sale. No tenemos fotos aquí actualmente aunque con la cámara acuática hicimos muchas.
Por último llegamos a la grandiosa Whitehaven. La verdad que es un sitio maravilloso. El guía nos contó que la arena de esta playa es un 98% sílice y que nunca llega a quemar en los pies por la pureza de ésta. En concreto, siempre está por debajo de los 30°C por el bajo contenido en otros minerales. También nos comentó que el cristal del telescopio Hubble está hecho con esta arena. Te puedes exfoliar con ella y dar brillo a las joyas de plata y oro. Eso sí, ni se te ocurra llevarte arena de aquí porque si te pillan te pueden caer multas verdaderamente estratosféricas.
Whitehaven Beach (parte norte)
Con esta compañía primero haces una ruta por los miradores y luego bajas a la playa. Al bajar a la playa te das cuenta de lo realmente bonita que es. A decir verdad, es la playa más bonita que hemos visto hasta ahora en nuestras vidas. No está mal Australia.
Al volver a Airlie nos bañamos en el lagoon que tienen. Como no habíamos tenido agua suficiente nos tuvimos que remojar en agua dulce también.
No mucho más, esta noche dormimos en Cape Hillsborough. Se supone que hay canguros en la playa. A ver si tenemos suerte.
Nos levantamos a las 5:00 am para acudir a la cita con Hinchinbrook Island Cruises (140$/per). Hemos quedado a las 6:15 am pero tenemos que ultimar preparativos porque nos vamos 4 días a una isla semi desierta y hay que llevar provisiones de agua para al menos dos días y de comida para todos.
Finalmente nos hemos hecho con unos 9 litros de agua y mucho hidrato de carbono en seco (noodles, pasta y arroz). Para desayunar, té, batido de choco, galletas y granola. Todo ello aderezado con fruta y frutos secos para cualquier ocasión.
Como equipaje, tienda ligera, colchones ligeros, sábanas de viaje, un recambio de ropa, bañador, toalla y neceser, botiquín, hornillo y set de cocina, botas, chanclas, frontal, PLB (Personal Locator Beacon en caso de emergencia; básicamente es como un GPS que te localiza en todo momento), repelente, bolsas para llevarte la basura y por supuesto, nunca hay que olvidar un buen papel higiénico.
Brad, esa gran persona.
Nos recoge entonces Brad a las 6:15am para llevarnos desde Cardwell hasta el inicio del trail que comienza en Ramsay Bay al noreste de la isla. Brad tiene una lancha para dos personas con dos motores fuera borda que nos lleva atravesando el océano y por último los manglares. Nos comenta que este año la temporada está siendo muy seca y que no hay mucha agua en la isla – bien empezamos… –. Brad sabe que hay varios creeks (arroyos) que tienen agua pero que hay que subir río arriba hasta que encontremos agua; eso sí, agua corriendo no estancada. También nos prepara el terreno diciendo que no cree que haya nadie en la isla porque estos días atrás no ha llevado a nadie. Aunque parezca un hombre que nos quiere aguar la fiesta, en realidad es un hombre muy atento y amable. Por si acaso le pedimos que nos deje el PLB (Personal Locator Beacon) que en caso de emergencia nos vienen a buscar en helicóptero. Son 30$ el alquiler del PLB.
Comienza el trail.
Hacia las 7:30 nos deja en los manglares del noreste. Comenzamos así el trail.
Comienza el trail.
El camino discurre por playas, bosques tropicales, planicies sin mucha vegetación y manglares. Hay que levantarse pronto para coger las mareas bajas y andar por las playas de manera más cómoda. Además de esta forma evitas las horas en las que el sol es más fuerte.
Mapa del trail. Fue muy útil durante todo el camino.
El primer día la etapa va desde Ramsay Bay hasta Little Ramsay Bay. De este día, que fue cortito porque llegamos antes de lo previsto, lo más reseñable fue el ir a por agua. Después de comer, subimos un arroyo seco como una hora y media para encontrar un hilito de agua que caía y que aún así no tenía muy buena pinta. La cogimos sin más por el esfuerzo que habíamos invertido. Al final sirvió para cocer noodles y beber un poco con un filtro que nos dejó un buen amigo. El campamento de Little Ramsay Bay está bien, cerca de la playa y de un pequeño lago en el que remojar los pies como mucho porque al llegar hay un cartel bien llamativo advirtiendo de los cocodrilos.
El segundo día comprende el camino entre Little Ramsay Bay y Zoe Bay. Es la etapa más larga de toda la ruta. Se ha hecho especialmente dura por la longitud y por el sol que calienta mucho. La humedad también es una constante por lo que la sensación es un poco agobiante. Sin duda cuando llega una brisa de aire se agradece mucho. De este día hay que reseñar dos momentos, la llegada al campamento base de Zoe Bay y, una vez más, la recogida de agua.
Momento en el que llegamos a Zoe Bay.
Al llegar nos encontramos a una familia de un padre con sus dos hijxs. El hijo iba con un amigo y la hija iba con su novio. El hombre se llama Jay, ha recorrido mucho mundo y nos ha contado muchas historias de cuando estuvo en Sudamérica. Además nos ha enseñado más cosas de la naturaleza australiana. Por citar alguna que los casuarios solo tienen una hembra para muchos machos, que hay sapos que se han traído de Sudamérica a Australia y son especie invasora, y que las medusas llegan a esta costa cuando el viento sopla del norte, sino no hay que preocuparse.
Sapo en medio del camino.
El hijo en especial fue muy amable con nosotros y nos llevó adonde estaba la fuente de agua. Veníamos un poco decepcionados del día anterior y se nos notaba en el cara, creemos. Fuimos a la zona donde estaban las Zoe Falls. Cogimos agua de unos manantiales que había en lo alto y que tenían unas vistas espectaculares. Aquí pudimos recargar bastante batería y relajarnos un buen rato.
Vistas desde lo alto de Zoe Falls.
El tercer día transcurre entre Zoe Bay y Mulligan Falls. Este día es corto pero ha sido muy duro, sobre todo la etapa final. Cris ha estado con un constipado el camino y no la ha pasado muy bien. La recompensa final, un campamento a la sombra en medio del bosque y al lado de un estanque a los pies de las Mulligan Falls. La verdad que Brad llevaba razón, las cascadas bajaban con muy poca agua. Aún así hemos disfrutado de refrescarnos y bañarnos con peces alrededor. El sitio es muy idílico.
Mulligan Falls y el estanque.
Cuarto y último día, nos recogen a las 10:00am en Georges Point. Esta etapa es fácil pero los últimos 5km son por una playa extensa. Nos hemos descalzado para hacerla más cómoda. Durante el trayecto nos ha acompañado una garza comiendo en la orilla.
¡Vuelta a la civilización!
En estos días hemos aprendido a sobrevivir con lo puesto, beber agua de un río, andar con bastante peso en la espalda, lavarnos en el río (sin jabón) y a estar en armonía con la naturaleza más pura. La experiencia nos ha parecido inigualable a lo que hayamos hecho hasta ahora y por eso se merecía este especial.
Nos hemos en levantado en Kairi un pequeño pueblo cerca de Yungaburra. En Kairi hay un camping gratis y Yungaburra es famosa porque tiene un río en el que se pueden divisar, si tienes mucha suerte, ornitorrincos. Para aquel que no lo sepa, los ornitorrincos son mamíferos que ponen huevos. También se les llama monotremas.
El día ha empezado tranquilamente escribiendo y desayunando. Luego nos hemos movido por los alrededores. Primero, hemos ido al lago Tinaroo, un lago bastante grande que nos ha dejado una sensación especial con troncos de árboles sobresaliendo del agua. Luego hemos continuado yendo al parque Nacional del Fig Tree (higuera). Este árbol es muy curioso porque nace siendo un árbol normal pero a medida que crece se le adhiere un huésped que lo va colonizando y adquiere esta forma tan extraña como de cortina. Por último, hemos pasado la gran mayoría del día intentando ver ornitorrincos. La verdad es que al final solo hemos visto una serpiente acuática, tortugas y ratas acuáticas tras 3 horas de búsqueda intensa. Es realmente difícil verlos aunque una señora que pasaba por allí nos enseñó la foto de uno.
Curtain Fig tree
Al día siguiente nos despertamos en un lugar precioso, Babinda Boulders. Es un río que hace estanques de agua en un bosque, el agua está fresca y hay libélulas de todos los colores, ademas hay paseos río abajo con unas vistas impresionantes de las rocas gigantes (boulders) y la flora del lugar.
Babinda Boulders
Tras un chapuzón en Babinda nos dirigimos a Mission Beach, donde nos bañamos por primera vez en el mar (con red de baño eso sí). El agua estaba muy caliente, y el sol era abrasador, así que nos pusimos a la sombra a comer y conociendo la cultura local a través de los conocimientos de un un hombre que estaba a nuestro lado. Después de comer decidimos ir a tomar un postre. La mujer del centro de información nos recomendó un sitio en el que las tartas de queso las hacen muy ricas. ¡Cómo no íbamos a ir!
El sitio se llama Bingil Bay Cafe y es muy bohemio y bonito. Y sí, la mujer llevaba razón. Nos tomamos un café helado, un batido de chocolate y una tarta de queso pero hecha a base de manteca de cacahuete.
Bingil Bay Cafe
Cuando vimos que se echaba la tarde encima encaramos la recta final del día. Fuimos a Cardwell que estaba a una hora más o menos. Al día siguiente nos espera el Thorsborne Trail y tenemos que descansar.
De Cardwell lo único que podemos comentar es que nos quedamos en un sitio muy peculiar. Se supone que había camping barato (10$per/noche) en el puerto con duchas, electricidad y todas las colodidades y cuando llegamos allí la cosa fue muy distinta. No había nadie por ningún sitio y finalmente llamamos a una casa que ponía «office» y salió un hombre con sus 6 mascotas (6 huskys siberianos muy grandes). Nos dijo que el sitio era ese sí y nos llevó a otra especie de bungalow destartalado y sucio en el que tuvimos que apañarnos para asearnos. El problema era que ya era muy tarde para cambiar los planes y tuvimos que quedarnos allí. El hombre nos dijo para más inri que había un cocodrilo por la zona… Decidimos dormir en el coche. Por decir algo bueno, tanto los huskys como el hombre eran agradables aunque la primera impresión no fue muy buena. Cosas de la aventura.
Llegamos a Cairns sobre las 8:00 am hora local. La diferencia horaria con Madrid son +9 horas así que allí son las 11:00 pm del día anterior.
Durante los primeros días dormiremos en el Mumma’s hostel, en Cairns, mientras nos hacemos con un coche y Borja obtiene la licencia de aguas abiertas PADI.
En estos días hemos aprendido las primeras lecciones que nos ayudarán a sobrevivir en este bonito país, y esperamos que os ayuden a vosotros también:
Lección #1
El sol es abrasador en Australia. La consecuencia, a Borja se le quemó la cabeza recién rapada. Darse crema por todo el cuerpo no es suficiente cuando vas al mar a hacer buceo, hay que darse también en la chola.
Se aprecia la sequedad en el cuero cabelludo… ¡Mamma mia qué escozor!
El motivo de que en Australia el sol sea tan fuerte es que la capa de ozono es muy débil por estas zonas por lo que los UV son muy intensos.
Lección #2
A pesar de que el baño en las playas está prohibido por esta zona y en esta época del año debido a las medusas, cocodrilos y tiburones, puedes disfrutar y refrescarte en algunas de sus múltiples inventivas: sea una red antimedusas en el océano como un lago de agua dulce a 15 metros de la playa. En Cairns se puede nadar en el «lagoon» que tienen para tal efecto.
Cairns Lagoon
Lección #3
En Australia es posible comprar un coche en un par de días. Sobre todo si eres un mochilero. Veremos si venderlo resulta tan sencillo.
La compra-venta entre mochileros está a la orden del día. Solo necesitas tener registrado, por ley, el vehículo (rego o registration) en el estado en el que se realiza la compra-venta. La rego puede costar hasta 500$ si es anual y menos si es a tres o a seis meses. Además se requiere pasar la RWC del vehículo (RoadWorthy Certificate) que garantiza que tu vehículo es seguro para la conducción. En nuestro caso la RWC es para 2000km o 2 meses, cualquiera que sea que se de antes. También es necesario tener un seguro que puede ser a todo riesgo o a terceros con incendio y robo. El nuestro decidimos a terceros con robo e incendio por 22$ al mes con RACQ. Finalmente, tienes que acudir al Department of Transport and Main Roads (Departamento de Transporte y Carreteras Principales) para presentar los formularios de cambio de propietario del vendedor al comprador. Esta transacción te cuesta 150$, al menos en Queensland.
Para concluir con el coche, a nosotros nos salió por unos cuantos dólares.
Honda CRV 1ª Generación Backpacker (Ahora de 2ª gen. 😝)
Lección #4
Tomar biodramina (antimareo) antes de montar a un barco no siempre funciona (tómala por si acaso que al menos a uno de nosotros le funcionó, «50% de probabilidades»). Cris vomitó incluso mientras hacía snorkel. Ambos comprobamos como, aunque el mar parezca calmado, cuando estás inmerso en el movimiento de las olas produce mucho mareo.
En Australia el mareo por el movimiento en el mar lo llaman «seasickness» o «enfermedad del mar». Te hace sentir bastante mal y te deja muy mal cuerpo.
Lección #5
Vivir en un backapackers hostel (albergue para mochileros) no esta nada mal, sobre todo si cuentas con cocina, barbacoa, sofás, billar, pingpong, piscina, zona chill out, desayuno incluido… 14$ por persona y noche, menos de 10€ (eso sí, en habitación compartida y litera)
Leccion #6
Hacer un curso de submarinismo en la gran barrera de coral merece mucho la pena. Tras comparar varias compañías Borja se decantó por Diversden: calidad precio muy buena con 5 inmersiones en aguas confinadas y otras 5 en aguas abiertas. Nada más y nada menos con las últimas inmersiones en Turtle Bay, donde vimos tortugas, un tiburón, manta rayas, y preciosos y coloridos corales y peces. Toda esta experiencia de 4 días por 615$ (dicho sea que fue con descuento, si no son 715$).
Los dos fuimos en el barco durante el ultimo día, y Cris hizo snorkel, también experiencia genial por 160$. El único defecto que vimos en esta compañía fue la desorganización en las recogidas desde el hostal.
Preparado para la inmersión…
Lección #7
La selva no tiene porqué ser un infierno. Puedes bañarte en sus creeks (arroyos) o pasear a través de sus manglares y junglas.
Nosotros acampamos en Cape Tribulation (16$ per/noche), una localidad muy pequeñita de la selva de Daintree. Para llegar allí se accede en ferry cruzando el Daintree River (Río Daintree) que cuesta 30$ ida y vuelta.
Para bañarnos acudimos al Emmagen Creek (Arroyo Emmagen) al cual se llega en 20′ en coche y luego pasear por la selva hasta acceder a la zona de baño.
Estuvimos paseando también por algunos caminos adaptados por la selva. El Dubuji Boardwalk es un ejemplo de estos alucinantes paseos por los manglares y selvas del noreste de Australia.
Dubuji Boardwalk
Lección #8
Traer repelente para mosquitos es totalmente necesario. Lo hemos comprobado más de una vez porque nos ha picado algún que otro mosquito o tábano.
Lección #9
Si te va el rollo hippie, tu sitio es Kuranda. Nosotros lo aprendimos allí paseando por las calles coloridas y engalanadas de sus maravillosos mercados: Kuranda Original Markets y Kuranda Heritage Markets.
Kuranda Original Markets
Comimos comida tailandesa por 26$ y estaba muy buena y con mucha cantidad.
Por acabar, nosotros no quisimos pasar porque no nos gusta pero si quieres puedes ir a ver Koalas y pájaros a una especie de zoo que tienen allí.
Lección #10
La gente en Australia es super hospitalaria. A cada paso que das con un mapa en la mano sin saber adonde ir, ellos te echan un cable. Además aquí en cada lugar hay centros de información. En ellos participan voluntarios (suelen ser gente jubilada) que aportan su experiencia y un granito de arroz a tu viaje.
Comienza una nueva etapa en nuestras vidas. Sí, así es… Tras un largo tiempo meditando y soñando con que este día llegaría, al fin se ha hecho tangible. Así tal como suena, hemos cogido el petate, nos hemos atado los cordones y vamos a emprender un largo y extenso camino. 7 meses y 7 países, esa es la idea que está encima de la mesa. Australia, Nueva Zelanda, Chile, Argentina, Bolivia, Perú y Colombia. 4 mochilas; 2 grandes con 12kg cada una y 2 pequeñas con 4kg. Este es nuestro punto de partida.
No sabemos a priori cuál será el resultado final pero lo que sí sabemos es que aunque haya días malos, largas esperas, horas en autobuses, meteorología infernal…, al final, siempre hay otro día de sol.