26.12.2019-29.12.2019
Es Boxing Day (Día de las Cajas), aquí en Australia es día festivo, nosotrxs nos dirigimos hacia Canberra y por el camino queremos parar en Kangaroo Valley para intentar ver wombats. Como dato, se cree que en este día los sirvientes esperaban ser obsequiados con cajas de Navidad.
El plan no sale como lo esperamos porque todo en New South Wales está ardiendo. Nos encontramos a un ranger que nos dijo que estaba todo cerrado y que era complicado que lo volvieran a abrir en un corto periodo de tiempo. Así pues seguimos camino hasta Canberra.
Por la carretera M23 llegando al Lago George –que más que un lago es un secarral, pero bueno– empezó a intuirse una niebla tremenda que olía a madera quemada. Comprobamos que había fuegos al sur de Canberra y que el viento soplaba de Sudeste y lo llevaba todo. Fue algo que nunca habíamos vivido porque el humo era muy espeso y no dejaba ver bien durante bastantes kilómetros.

Al llegar a Canberra como era tarde nos animamos a ver Star Wars episodio IX y a cenar un poco por ahí. El viaje había sido largo y nos ganamos un merecido cine.

Al día siguiente tocaba patear la capital de Australia y ver unos pocos museos. Hacía tiempo que no íbamos de visita cultural y allí era una buena ocasión. Vimos la NGA (National Gallery of Australia) y el National Museum of Australia. Ambos son gratuitos para la exposición permanente y en ellos pudimos aprender del arte y cultura aborígenes y de cómo los australianos tuvieron que lidiar para intentar erradicar una invasión de conejos. Puedes ver cómo se las ingeniaron para hacer una valla de más de 3000km para frenar el avance de estos animalitos que trajeron de occidente.

Canberra nos gustó mucho pese a que fue una capital diseñada exclusivamente para que Sydney y Melbourne no entraran en conflicto. Se puede ver en un día los dos museos y se aprende mucho.
Ya es momento de dejar tanta ciudad y volver a lo que nos gusta realmente. Siguiente destino, el monte Kosciuszco, el punto más alto de Australia. La entrada al parque Nacional está regulada y tienes que pagar 17$/día para dejar el coche. Lo bueno es que con la entrada viene incluido el camping. Un apunte, si vas desde Khancoban en vez de Jindabyne no te encuentras ninguna caseta de seguridad en la que te cobren. A nosotrxs nos dieron un papel para ponerlo en el coche pero no sabemos por qué no había control por el otro acceso.
Para subir al monte se accede al camino desde Thredbo. Esta localiadad es conocida por el ski y en verano además aprovechan el telesillas para subir tanto a senderistas como a ciclistas que quieren bajar por los caminos de tierra que rodean las pistas de ski. El telesillas te sube unos 600 metros desde los que puedes empezar el camino al monte o hacer como nosotrxs y empezarlo desde abajo.

Nosotrxs escogimos el Merrits Nature Track por hacerlo más bonito además de más barato –te ahorras la subida en telesillas que son 34$ en una dirección o 42$ ida y vuelta– y después enlazamos con el Mt. Kosciuszko Track para acabar en la cima a 2228m.

Y para que quede constancia porque en la foto no se ve la altura…

Esa noche dormimos en un sitio muy mágico, The Poet’s Paradise. Nos recibió Maurice un hombre entrañable que nos leyó mucho poemas suyos y muy bonitos mientras cenábamos además de enseñarnos cómo se vive en el campo en Australia.
Al día siguiente fuimos de camino a Melbourne y nos quedamos en Horseshoe Lagoon Reserve en el que había un camping gratuito. El sitio es muy bonito y te puedes bañar en el río. Allí pudimos avistar al fin a un wombat. Le bautizamos para nosotros como Fred.

Camino largo mañana hasta Melbourne vamos a ver si Fred nos deja dormir.