09.01.2020-10.01.2020
Tras el primer contacto kiwi ponemos viento en popa hacia la montaña más alta de Nueva Zelanda. El Mount Cook o Aoraki (su nombre maorí) es un gigante de piedra y hielo rodeado de guardianes algo más pequeños pero que no tienen mucho que envidiar. Entre ellos está el Mount Tasman con 3497 metros. Aoraki significa horadador de nubes y cuando estás debajo lo demuestra taxativamente. Con sus 3724 metros, muchos de ellos nevados, impone a la vista hallándose a lomos de los glaciares Hooker y Tasman por sus caras oeste y este, respectivamente.
Merece la pena hacer el Hooker Valley Track de unas 3 horas ida y vuelta desde el camping que está en pleno Parque Nacional. El camino es sencillo y atraviesa tres puentes colgantes con vistas al valle y al monte. Si tienes suerte y el monte no horada ninguna nube, puedes divisar el pico. Al llegar te espera el lago glaciar Hooker con algunos Icebergs desprendidos flotando. Gran panorámica.

El camping cuesta 15$/per y tiene buenas instalaciones para pasar el frío con una caseta grande para cocinar y fregar.
En el camino de Christchurch al Monte Cook te topas con unos lagos de aguas glaciares cristalinas. Sin duda alguna foto hay que echar con estos paisajes. El lago Pukaki y el lago Tekapo ofrecen unas vistas magníficas.

Al día siguiente fuimos a Te Anau que está a unas 5 horas de viaje. En el camino hicimos una parada para comer en un sitio interesante. Vendían fruta y unos helados con la misma muy ricos. Además tenían unos jardines muy bonitos con esculturas, rosales y flores de diferentes tipos. El sitio está en Cromwell y se llama Jones Family Fruit Stall. Seguimos el camino y poco después de atravesar Queenstown, pasamos por el lago Wakatipu que tenía un mirador bastante majestuoso con montañas detrás del lago.

Finalmente llegamos a Te Anau.