Parque Nacional Pumalín (Volcán Chaiten) y el Parque Nacional del Queulat

06.02.20-08.02.20

Llegamos a Chaitén. Nos mueve el fuego. El calor que se desató a raíz de la erupción del volcán Chaitén en 2008 hizo desalojar a toda la población del pueblo homónimo. Bajamos del ferry, que nos trae desde Quellón en Chiloé, con un día espléndido. Tras preguntar en el centro de información cogemos un autobús (1100$) con destino al norte y que nos deja en el camping el Volcán. El camping es precioso y es gratuito por lo menos en días de diario.

Esperando el microbús

Asumimos que el campamento estaba cerca del sendero que lleva al volcán. La sorpresa fue mayúscula pues no solo no se encontraba cerca sino que estaba a 8km, unos 3km desde la zona de acampar más 5 km hasta el inicio del sendero. El camino es una subida con un desnivel de 600 metros en 2,2km –solo ida–; muy exigente, la verdad, además de que íbamos con la noche pisándonos los talones. Mereció la pena sinceramente. La siguiente foto no hace justicia pero habla por sí sola.

Volcán Chaitén

En el camino conocimos a Hernán, Valentina e Isabel, un padre con sus dos hijas disfrutando de la naturaleza en familia. Personas muy agradables y muy amables. Nos llevaron de vuelta en coche hasta el camping porque se nos hacía de noche ya. Seguimos alucinando con la buena onda que hay aquí. Gracias de nuevo.

El día siguiente es un poco pesado así que nos lo saltamos un poco. Las conexiones por bus desde Chaitén son un poco escasas y nos pasamos el día esperando y esperando para transportarnos. En esa espera conocimos a Juan, un chileno muy gracioso y amable que nos hizo todo más ameno.

Lo más destacado fueron las sopaipillas con pebre y el completo (perrito caliente con aguacate, tomate, pebre, mayo, ketchup y mostaza) que nos zampamos a la vuelta en Chaitén esperando al bus para Puyuhuapi.

En Puyuhuapi cogimos el transfer que nos llevó a las 9:00 am al Parque Nacional del Queulat para ver el ventisquero colgante. Transfer 5000$ y entrada al parque 8000$ chilenos. Como dato, aquí en Chile a los turistas se les dobla el precio de entrada a los parques nacionales.

El sendero del ventisquero son unas 3 horas ida y vuelta y el final, obviamente, es espectacular. Si os coge un día como a nosotros podéis ver esta maravilla.

Ventisquero Colgante

El transfer nos recogió a las 16:00 así que nos dió tiempo por la tarde para tomar un café y una ducha calentita en el camping La Sirena –muy recomendable–.

Para acabar solo describir un poco Puyuhuapi. Es un pueblo pequeño a las orillas de un fiordo que invita a quedarse unos días. Sus casitas bajas entre montañas hacen que parezca muy acogedor. Los perros callejeros abundan y se acercan a los mochileros en busca de caricias y algún que otro premio. Es base para el ventisquero colgante y alguna actividad más como las termas del ventisquero.

A caballo entre Auckland y Santiago de Chile

27.01.20-28.01.20

Auckland, la ciudad más grande de Nueva Zelanda, nos recibe con el día de Auckland, festivo aquí. Dejamos las cosas en el hostal Queen’s Street Backpackers y damos una vuelta por la zona céntrica. Había un evento en el puerto con motivo de las celebraciones en el que ofrecían muchos juegos, comida y música en directo. Tras una comilona de carácter húngaro con las Orejas de Elefante y un postre no concebido para diabéticos, disfrutamos del concierto de Levi, un cantante maorí y con una voz realmente bonita. Paseamos por el lugar viendo los puestos de artesanía en el The Cloud y luego nos movimos hacia el Albert Park que parecía albergar cosas de interés como la torre del reloj y el mural de las sufragistas. Para nuestro asombro había un festival de música que consiguió cerrar todo el parque. ¿Os lo podéis creer? Un espacio de disfrute público cerrado por un festival de pago. Así pues, nuestro gozo en un pozo.

Después de algunos improperios caminamos hacia un parque en el que tenían una réplica del Moisés de Miguel Ángel y daba acceso a unas galerías muy interesantes.

Réplica del Moises de Miguel Ángel en el Myers Park

El paseo sigue en dirección al Auckland Domain. Uno de los lugares más bonitos de Auckland sin duda.

Entrada al Auckland Domain

Es el parque más grande de Auckland y allí tienen el museo. Nosotrxs llegamos hasta los Wintergardens en el que habían flores que jamás habíamos visto. Merece la pena ver el patio renacentista.

Cris en el Wintergarden de Auckland Domain

Una cervecita charlando con un par de neozelandeses y una tortilla de papas en el hostal cierran el día.


El día 28 de enero amanece como otro día cualquiera para muchos. Para nosotrxs es el día más largo que hemos vivido hasta el momento. A caballo entre Nueva Zelanda y Chile, comenzamos a las 9:00 (hora neozelandesa) con una ducha y un buen desayuno a base de tostadas en el hostal, cogemos un vuelo a las 18:00 (hora kiwi) y llegamos a Chile a las 13:00 (hora chilena) del mismo día 28 tras 11 horas de vuelo. Sí, viajamos al pasado. Acabamos en el Tranqui Hostal de Santiago de Chile con una resaca (no de bebida) categórica. Así ha sido; mientras el sol se iba de Nueva Zelanda y la noche avanzaba por el Pacífico nosotrxs volamos contrarios al giro terrestre de tal forma que nos dirigíamos al amanecer de Latinoamérica siendo el mismo día todo el tiempo.

Descripción de un día sin fin

En Auckland, por la mañana, dimos un paseo para ver la catedral y luego fuimos a una biblioteca para ver si conseguíamos pasar fotos a la nube. Comimos en un sitio muy interesante a lo suburbio chino, Food Alley, en el que vendían mucha comida asiática a precios relativamente baratos. Luego en el avión de camino a Santiago de Chile, de cenar, unos canelones vegetarianos con un brownie de postre. De desayuno, un sandwich mixto calentito con acompañante, un yogur.

Llegamos a Santiago de Chile a la hora acordada sino antes. Lo primero que hicimos fue ubicarnos con un mapa que nos dieron en el aeropuerto para ir al hostal. Nuestro alojamiento se encuentra en Providencia, un barrio con vida y bastante seguro. Con el cuerpo un poco descompuesto por el vuelo cogimos un autobús por 3900$ chilenos (~5€) para los dos que nos dejó en Los Héroes cerca de la Plaza de la Moneda. Nos apañamos para cambiar algo de dinero y cogimos el metro. Nos sorprendió el cuidado y lo bien que estaba ciertamente. No se diferencia en mucho al metro de Madrid y además la línea principal que atraviesa Santiago de punta a punta tiene una frecuencia extraordinaria. Así pues, llegamos al metro de la Plaza Inés Suárez a 10 minutos de nuestro objetivo. Os ponemos en situación, son las 15:00 de la tarde de Chile, hace calor y con las mochilas de casi 20kg andando. Imaginaos el cuerpo escombro…

Al llegar al hostal nos recibe una chica muy simpática que se llama Ara y nos cuenta infinitas cosas de Chile y de Perú. Super agradecidos y satisfechos por todos los consejos nos vamos a dormir un rato, sin comer claro aunque sea la hora. Al levantarnos cenamos pizza en un sitio de al lado muy bueno, bonito y barato (5000$ por una buena pizza familiar). Un paseo de reconocimiento y a la camita que estamos reventados.

Hemos querido describir el día para que quede constancia de lo que da de sí el tiempo viajando alrededor del globo.

Northlands: Russell y Waipoua Forest

25.01.20-26.01.20

Vamos a conocer Northlands, uno de los lugares de veraneo de los neozelandeses. Pero antes pasaremos por una fortificación maorí o Pã.

El Ruapekapeka Pã fue un bastión nativo que albergó a 500 hombres y en el que, a mediados del siglo XIX, se libró una batalla que fue parte de la guerra del Norte (Northern War). En ella los nativos lucharon ferozmente por los derechos que se firmaron entre el reino Británico y los maoríes en el tratado de Waitangi. Los británicos violaron este tratado sometiendo a los maoríes a exilios de sus tierras y a discriminación.

Pórtico de entrada al

El es una fortificación hecha a base de empalizadas de madera y trincheras. Los británicos, el 1 de enero de 1846 comenzaron los ataques sin mucho éxito hasta que el 10 de enero destruyeron la empalizada noreste. Finalmente los adversarios colonos quemaron el lugar poniendo fin a las guerras del norte.

Hoy en día es una llanura verde con un pórtico recordando lo que fue la entrada al baluarte. La pradera está llena de agujeros profundos donde antes se encontraban las trincheras. Al fondo del sitio sagrado un totem de unos 5 metros imponente y vigilando el lugar.

Totem vigía

Después de un poco de historia acudimos a un pueblecito costero al extremo noreste de Nueva Zelanda. Antes hicimos una breve parada en los baños Hundertwasser con su decorado particular en Kawakawa.

Hundertwasser Toilets

El pueblo al que llegamos a continuación es Russell. Es un sitio pequeño pero con encanto.

Vista desde el mirador de Russell

Allí estuvimos dando un paseo y bañándonos en la playa. Además Borja se entretuvo con la arena un poquito. Cuando hubimos satisfecho nuestras ganas de bañarnos fuimos a un mirador en el que se avistaba todo el pueblo y la costa.

Another Day of Sun

Dormimos en Cowshed un camping inmerso en una granja bastante bonito.

A la mañana siguiente queríamos ver una de las maravillas de esta zona. Los bosques de kauris son una auténtica joya y están en peligro. Por esta razón los tienen bastante protegidos. Aún así permiten llegar a ver el más grande de ellos, el Tane Mahuta tiene 51 metros de altura y 13 metros de diámetro.

Majestuoso Tane Mahuta

Cuando llegas ahí y estás delante de este majestuoso árbol sientes una profunda paz. Nadie habla alrededor de él como si eso fuera a enturbiar el ambiente espiritual. Merece la pena llegar al Waipoua Forest y ver estos seres vivos que datan de hace 2000 años aproximadamente.

Tras esta experiencia casi extrasensorial hicimos una ruta para llegar al segundo kauri más grande, el Te Matua Ngahere. Las 4 hermanas (Four Sisters) estaban cerradas por conservación así que no pudimos llegar.

Te Matua Ngahere

Este árbol tiene 30 metros de altura pero por contra tiene 16 metros de diámetro. De nuevo se hizo el silencio sepulcral y placentero.

Para finalizar el día fuimos al Trounson Kauri Park a dar una vuelta por el interior de la tupida vegetación observando kauris y otra flora del lugar.

Acabamos en el camping de Stillwater Motor Camp para mañana devolver el coche en Auckland.

Rotorua (Whakarewarewa Maori Village), Hobbiton Movie Set y Karangahake Gorge

23.01.20-24.01.20

Hoy es día de «freakear» un poco. A las 16:30 de la tarde tenemos la visita al set de grabación de Hobbiton del Señor de los Anillos. Como tenemos toda la mañana por delante vamos a terminar de exprimir Rotorua e intentar conocer algo más de la cultura maorí.

Rotorua nos ha causado un profundo y amargo sabor de boca en cuanto a oferta turística ética. Todos los lugares en los que hay actividad geotérmica, a excepción del descuidado Kuirau Park que ya hablamos en el post anterior, son de pago –bajo nuestro criterio, a precios abusivos–. A nuestra forma de ver, estos sitios deberían ser públicos, financiados y mantenidos por el DOC (Department of Conservation) bajo supervisión Estatal para el disfrute de todas las clases sociales.

Al final, tras un debate intenso, nos decantamos por pagar el menos caro y el que pensamos iba a aportar más a nuestro conocimiento y cultura. Fuimos a la villa maorí de Whakarewarewa. El recorrido permitía observar el geyser del Pohutu (30 metros en su máxima actividad) y aprender del modo de vida de los maoríes en un pueblo calentado por la acción subterránea. Para ellos el calor es fuente de leyendas ancestrales y purificación. Tienen verdaderas calderas acuáticas que llegan a más de 200°C y que aprovechan para cocinar alimentos para su tradicional hangi así como cajas en el suelo que utilizan a modo de olla a vapor.

Piscina de cocción

También realizan un tour guiado de unas 2 horas en el que te enseñan y describen su modo de vida y el pueblo. Nos pareció interesante las propiedades higiénicas y medicinales del agua en los balnearios comunitarios. Al tacto, el agua es suave y nos contaron que el alto contenido en minerales le da este tipo de propiedades casi curativas. En el trayecto también se ve y se detalla la sede religiosa de los maoríes.

Casa Maorí en Whakarewarewa

En el post de Whanganui se explica en qué consiste una casa de este tipo.

Además de todo esto también te enseñan, mediante un espectáculo, los bailes y canciones tradicionales de la cultura maorí como la haka o bailes con el poi.

Tras comer algo vamos a Matamata para ver Hobbiton. Peter Jackson consiguió construir aquí algo verdaderamente mágico y espectacular. El día nos acompañó porque el sol de tarde brillaba radiante iluminando toda la comarca. Las casas de los Hobbits tienen una artesanía exquisita en la que trabajaron muchos neozelandeses. La granja de Alexander se utilizó como set de grabación, es decir, se grabaron escenas directamente al aire libre dejando los metrajes de interiores para otros espacios construidos en otras instalaciones.

Árbol de la casa de Bilbo

Cañas de pescar, ropa y herramientas en miniatura conformaban parte del decorado del lugar. La casa de Bilbo tenía replicado el árbol de encima de la casa con todo detalle. Pudimos ver el sitio exacto en el que Gandalf entra a Hobbiton con el carro, la zona de fiesta y el Green Dragon en el cual nos invitaron a una cerveza cortesía del tour. Si alguien está interesado en acudir aquí tiene que saber que no es barato, la entrada cuesta 84$/per. A nosotrxs nos encantó desde luego –vivir allí no estaría mal a decir verdad aunque no entraríamos por las puertas–.

Lago de Hobitton con caña de pescar

Llega el día a su triste final. Fuimos a una granja muy bonita cerca de Hobbiton a dormir. Allí conocimos a Cristina y Diego, unos madrileños encantadores que llevan 2 años fuera trabajando en Australia. Estuvimos charlando largas horas y se nos hizo tarde de noche. Muy agradable intercambiar historias de exploradorxs y aventurerxs.

Con este panorama, recorrimos la estrecha línea que seguía el río Waitawetha pasando algún puente y llegando a atravesar hasta una cueva con el frontal iluminando la estancia. Finalmente llegamos a las cascadas Owharoa en las que pudimos refrescarnos y comer algo.

El último día de este post recorre Karangahake. Antes de ir a Northlands pasamos por este paraje. Inmerso en una garganta debajo de la montaña Karangahake, el serpenteante camino que utilizaban los mineros para extraer oro a finales del siglo XIX es usado hoy como ruta histórica. Entre el año 1883 y 1920, alrededor de 230 hombres cavaron kilómetros de túneles y pasadizos debajo de estas montañas. En la superficie, por el contrario, grandes plantas de potencia, torres de transporte, edificios de servicio y puentes transformaban el paisaje en una lucha intensa entre piedra y metal.

Karangahake Gorge Bridge

Rayando el atardecer llegamos a otra granja para dormir ya en Northlands.

Punakaiki (Pancake Rocks), Cape Foulwind y Abel Tasman

17.01.2020-18.01.2020

Pasamos la noche anterior en Woodstock Domain, un camping sin duchas pero muy barato (5$/per) y con una esplanada de césped muy hermosa. Aquí hicimos una actividad nocturna que bien merece la pena. Visitamos otra cueva de Glow Worms como en el post anterior.

A la mañana siguiente nos dirigimos a Punakaiki. Allí se encuentran las Pancake Rocks o Rocas tortita por la forma tan peculiar de organizarse que han tenido los sedimentos. Ponemos foto para que se entienda mejor.

Pancake Rocks

Datos prácticos: tene un paseo circular de 20 minutos y está de camino a Cape Foulwind en el que uno se deleita con la colonia de lobos marinos que hay allí. En esta época del año los lobos marinos alimentan a sus crías para que crezcan sanas y fuertes. Pudimos ver cómo jugaban y correteaban los pequeñajxs por las rocas.

No es la mejor foto pero se aprecia el lobo marino en el centro de la imagen

Para llegar al mirador se camina durante una media hora y si luego se quiere se puede ir a ver la réplica del astrolabio de Abel Tasman, el primer europeo en llegar a costas kiwis en 1642.

Después nos quedamos a dormir en Tapawera Settle Motels and Campground, un camping un poco vintage pero con unos dueños adorables. Nos cogía cerca del comienzo de la famosa ruta de Abel Tasman.

Al día siguiente contratamos una lancha que nos llevó desde Marahau a Torrent Bay y de ahí a Anchorage para comenzar parte del Abel Tasman. La ruta de Abel Tasman puede durar unos 4 o 5 días. Nosotrxs no teníamos tiempo e hicimos 4 horas bajando hacia Marahau para coger de nuevo el coche. El camino bordea la costa permitiendo el acceso a playas, calas y miradores. Pasar un día no está de más en este Parque Nacional.

Mirador desde Abel Tasman Coast Track cerca de The Anchorage

Después llegamos a Smith’s Farm. Lo podríamos definir casi como un hogar. Nos recibieron con magdalenas y comida para darle a una cabra muy maja que tienen allí. Queremos que sea base de operaciones para cuando volvamos por aquí a hacer otra gran ruta, la Queen Charlotte Great Walk.

Taupo, Huka Falls y Rotorua

22.01.2020

Amanecemos en el camping de New Windsor con vistas al lago Taupo. Es el lago más grande de Nueva Zelanda y tiene origen volcánico. La zona de la meseta de Taupo es muy activa geotérmicamente y hace unos 26.500 años se produjeron unas erupciones en cadena y masivas que provocaron una colapso del suelo. Con las lluvias progresivas se fue llenando la cuenca y se creó el lago. El Taupo se encuentra pues sobre una caldera de un volcán.

Por la mañana fuimos al pueblo de Taupo y dimos un pequeño paseo viendo algunos murales de arte urbano bastante chulos. Hay muchas actividades en Taupo pero nosotros no teníamos mucho tiempo.

Aprovechando la actividad térmica del lugar fuimos al Spa Thermal Park que es un lugar público y gratuito de baño que se alimenta de las aguas del río Waikato. Allí se pueden sentir las aguas calientes de la meseta y relajarse mientras se ven las corrientes de uno de los ríos más potentes de Nueva Zelanda.

Spa Thermal Park

Desde este punto se puede partir hasta las Huka Falls. En unos 45 minutos se llega al puente donde rugen estas magníficas cascadas. El río Waikato se estrecha en este punto provocando que las cascadas fluyan a unos 220.000 litros por segundo. Son una pasada y bien merecen una visita. Nosotrxs fuimos andando pero se puede acceder por carretera.

Por la tarde vamos a Rotorua pasando por el camping del Lago Okaro para dejar la tienda montada. Un camping tranquilo y barato (8$/per) a las orillas de un lago bucólico. Un poco decepcionante el que solo dispusieran de baños prefabricados.

Rotorua es una localidad conocida por su cultura maorí y por la actividad geotermal; y por si alguien se lo preguntaba, es cierto que huele a huevo podrido toda la ciudad. A unos 5 km al sur está Te Puia con el geyser Pohutu y por los alrededores hay villas maoríes.

Comenzamos paseando por el parque Kuirau en el que se puede ver algún laguito con fumarolas y barro hirviendo. Honestamente, no recomendamos ir porque lo tienen un poco descuidado y no merece mucho la pena. Lo que sí vale la pena son los jardines del gobierno (Government Gardens) donde se encuentra el museo de Rotorua. Muy recomendable pasear por allí y admirar el edificio que lo alberga de arquitectura estilo Tudor.

Bath House Building (Casa de los baños), ahora alberga el actual museo de Rotorua

¡Nos vamos al lago Okaro a dormir!

Tongariro Alpine Crossing

21.01.2020

Si nos preguntaran cuál sitio de la Tierra escogeríais para una película de Marte probablemente responderíamos que aquí.

¡Comencemos!

El parque nacional de Tongariro sorprende y mucho. Con una naturaleza puramente volcánica, una buena forma de conocerlo es haciendo el Tongariro Alpine Crossing. Es decir, andar durante 19,4km para alucinar con su belleza.

Nosotrxs decidimos contratar un servicio de transporte con Tongariro Expeditions que te recogía en el parking de Ketetahi (el final de la ruta) y te transportaba al inicio en Mangatepopo. De esta manera pudimos dejar el coche al final para luego continuar el viaje hacia el norte. El servicio costó 35$ por persona y a nosotrxs nos hizo bien.

La ruta es sagrada para los maorís y atraviesa volcanes, lagos de aguas termales de color esmeralda, paisajes marcianos, cráteres y, llegando al final, unas maravillosas vistas del lago Taupo.

Hace 340.000 años la zona donde hoy se encuentra el monte Tongariro fue un glaciar. La huella que dejan los glaciares son los valles en ‘U’ formados por la presión que ejercen estos monstruos de hielo al avanzar lentamente. La peculiaridad de este sitio es que la lava del Ngauruhoe, hace 18.000 años, se vertió en este valle haciendo que a los pies de este volcán no exista más que planicie. A medida que avanzas nos encontramos con este coloso aún activo.

Monte Ngauruhoe (2287 metros)

Prosiguiendo el camino empiezan a aparecer rocas cada vez más grandes al pie de la montaña. Es material piroclástico que ha ido fluyendo de Ngauruhoe. Cuando una cúpula de lava estalla puede llegar a lanzar fragmentos con una velocidad de hasta 700km/h aunque habitualmente son expelidos a menor velocidad.

Borja y sus piroclásticos

La subida que comienza ahora es un poco terrible. Unos 600 metros de desnivel que te transportan al mirador del Ngauruhoe y más tarde al Cráter Sur (South Crater). Esta parte un poco más llana donde poder reposar las piernas.

Vistas del Cráter Sur con el monte Ngauruhoe al fondo

Tras un descanso y unos frutos secos reiniciamos el ascenso al Cráter Rojo. Es el punto más alto de la ruta con 1886 metros. Su color rojizo y marrón se produce por las altas temperaturas que oxidan el hierro contenido en las rocas. Es auténtico y muy imponente.

Red Crater con el tubo de salida de lava

Este paisaje se ha visto transformado durante los últimos 2000 años a través de erupciones de vapor que han creado los Lagos Esmeralda (Emerald Lakes). Al descender hay que tener cuidado pues el camino es muy inestable con rocas sueltas y arena negra por todas partes. Aquí es donde se tienen las mejores vistas de los lagos. Los minerales disueltos en ellos les confieren estos hechizantes colores.

Emerald Lakes

Al bajar a la altura de los lagos vimos a una chica que tuvo un accidente y no se podía mover mucho. Se había torcido el pie y tuvimos que llamar a emergencias. Como os podréis imaginar aquí no llegan ambulancias así que vino un helicóptero a por ella. Unos franceses que la vieron accidentarse se quedaron con ella para acompañarla en todo momento. Lo contamos como anécdota triste y sorprendente a la vez por el rescate.

Al seguir avanzando nos encontramos ahora con el Blue Lake. No tuvimos mucha suerte porque vinieron nubes y no pudimos verlo bien. Lo que conseguimos percibir fue muy bonito.

La ruta va llegando a su fin. Continuamos el descenso ahora viendo el Lago Taupo al fondo.

Lago Taupo

En esta zona erupcionó de nuevo el Tongariro en 2012. La abertura del cráter Te Maari eyectó proyectiles al Blue Lake, al propio track y destruyeron el refugio del Ketetahi que sirve para el Northern Circuit. Además a 2 km montaña abajo se generó un lago debido a que la escoria bloqueó un arroyo. Posteriormente colapsó y produjo un lahar, un corrimiento de tierra, rocas, ceniza y agua producido después de la erupción de un volcán.

The End

Acabamos el día en el New Windsor Lodge en el que nos atiende una señora mayor adorable. Después una cervecita con la cena nos acostamos que el día ha sido largo.

Wellington y región del Whanganui

19.01.2020-20.01.2020

Nos da la bienvenida la isla norte con un día un poco nublado y amenazante. El trayecto en ferry desde Picton ha estado bien durando 3,5h y costando bastante, en torno a los 250$ los dos con el coche incluido. Las fabulosas vistas del mar serpenteante adentrándose en la isla meridional acompañan un buen desayuno kiwi al más puro estilo inglés.

Cris en el ferry a Wellington

La capital nos espera con un recorrido planificado en el ferry pasando por los principales puntos. Vimos los edificios del parlamento y la colmena (Beehive) que la verdad consideramos no están muy bien pensados en su arquitectura y disposición. La Casa del Parlamento (Parliament House), un edificio neoclásico al lado de la Beehive totalmente moderno y a su vez al lado de la Biblioteca del Parlamento con estilo neogótico victoriano. Seguimos hacia el paseo marítimo y atravesamos la City Art Gallery y nos dirigimos a Cuba Street donde comimos algo. Interesante la fuente de cubos (Buckets Fountain) que tienen en el centro de la calle.

City Art Gallery

Por la tarde vamos a Te Papa. Posiblemente uno de los mejores museos en los que hayamos estado. Tiene muchas exposiciones relacionadas con la cultura maorí, la historia de Nueva Zelanda y una sección de naturaleza muy completa con mucha interactividad. Allí vivimos un pequeño terremoto simulado en una casa preparada a tal fin como muestra de lo interactivo que es.

Fragmento de la exposición Blood Earth Fire en el que se explica qué es la madre tierra para los maorís

De la sección de naturaleza salimos un poco tristes por las atrocidades cometidas con la fauna del lugar. Muchas de las aves que había previamente a la colonización desaparecieron. Algunas de ellas eran especies únicas en el mundo y murieron a causa de especies no autóctonas introducidas, o bien por la caza desmesurada para ornamentación puramente egoísta; picos como llaveros, plumas a modo decorativo en cadenillas de relojes, … No olvidemos citar también que solo el 15% de la flora se preserva hoy día a modo de reservas ya que el otro 85% se ha convertido en grandes pastos para ganadería bovina y ovina.

En fin, Te Papa ha sido revelador y asombroso. Merece mucho la pena pasarse medio día disfrutando de cultura y fuentes de conocimiento.

Según la planificación el día 21 hacemos el Tongariro Alpine Crossing y tenemos que subir dirección norte hacia la meseta de Taupo. Como no nos daba tiempo a acudir al monte Taranaki –un volcán de considerables dimensiones– consideramos mejor descubrir la región del Whanganui.

Por la mañana fuimos a Whanganui pueblo y lo que más nos sorprendió fue un taller de cristal en el que trabajaban todo tipo de detalles en coloridas obras que resplandecían bajo la luz.

Por la tarde, la carretera que sigue el río del Whanganui nos llevó a recorrer diferentes maraes o sitios de reunión social y espiritual de los maorís. Finalmente solo paramos en Koriniti ya que los demás estaban cerrados al público. Tres casas con sus tallas maoríes nos alegran la vista con una campo de césped amplio en el núcleo del complejo. El día es soleado y damos un pequeño paseo por la zona.

Te Wharenui o sede de reuniones maorí

Estos lugares se usan para bodas, seminarios, cumpleaños, reuniones sociales diversas y la más importante de todas, para los funerales.

Las casas o wharenui suelen tener una estructura que recuerda a la figura de un ser humano representando a un ancestro de la iwi o tribu. Las piezas talladas o tekoteko del exterior hacen de cabeza mientras que los maihi o tablas laterales hacen la función de brazos abiertos a modo de bienvenida. Los amo como columnas representan las piernas y los heke que van de principio a fin son las costillas unidas por el tahuhu o columna vertebral.

El día termina en Discovery Lodge con una cenita caliente que mañana hay mucho que andar.

Milford Sound, Arrotown, Monro Beach, Franz Josef Glacier y Fox Glacier, Okarito y Hokitika

14.01.2020-16.01.2020

Amanecemos en Te Anau Lakeview Resort y vamos a coger la carretera a Milford Sound. El día nos sonríe pues se ha despertado totalmente despejado. La carretera de Milford es famosa por recorrer sitios muy idílicos y un valle que hace muchos años fue transformado por un glaciar, Eglinton Valley. Pasamos también por los Mirror lakes o lagos espejo que reflejan las montañas a sus espaldas.

Lagos Espejo (Mirror Lakes)

Al final de la Te Anau-Milford Highway se encuentra Milford Sound. Aquí se puede coger un crucero que te lleve por el fiordo durante 2 horas y que cuesta unos 90$ neozelandeses. Nosotrxs no pudimos cogerlo porque no nos daba tiempo así que decidimos hacer las pequeñas rutas que hay alrededor.

El fiordo de Milford Sound

Al siguiente día era el cumpleaños de Borja y decidimos hacer algo especial. Primero pasamos por Arrowtown, un pueblecito de la llamada Gold Rush o fiebre del oro que se dió en el siglo XIX y que mantiene la apariencia de tal época. Además y como somos así de frikis, pasamos por el vado de Bruinen (en este mismo pueblo) en el que se rodaron algunas escenas del Señor de los Anillos.

Arrowtown y su peculiar farmacia

Por el camino pasamos por el Lago Hawea con unas vistas impresionantes. Comimos con un ciclista que llevaba más de 10000km en sus piernas pues venía desde Brasil y había recorrido gran parte de Europa acabando luego en Turquía y volando hasta Nueva Zelanda. Nos apenó mucho escuchar de él que era ingeniero forestal y que se tuvo que ir de Brasil por las medidas que estaba tomando Bolsonaro en temas de medioambiente. Nos encantó el espíritu de esta alma errante, te levantas un día sin trabajo y decides irte a cumplir uno de tus sueños.

Lago Hawea

Por el camino paramos en Fantail Falls. Vimos cómo un hombre pasaba a través del río, bastante frío por cierto, con pantalones y zapatos. Nos reímos un rato porque no lo esperábamos y nosotros pensando en atravesarlo sin botas y remangándonos los pantalones.

Fantail Falls

Siguiente parada, Monro Beach. Esta playa es conocida por los pingüinos de cresta amarilla. Vienen a estas costas a criar a sus polluelos pero nosotrxs no tuvimos suerte. Al menos nos quedamos con las vistas.

Monro Beach

Al llegar a Fox Glacier vimos que había un camino cerrado y ya era demasiado tarde para ver Franz Josef Glacier así que Cris se invitó a unas hamburguesas en The Landing por el día especial. Estaban buenísimas la verdad y de postre la posiblemente mejor tarta de queso que hayamos comido nunca.

¡Gracias por el cumpleaños tan especial!

Como el día anterior se hizo largo y no pudimos llegar a los glaciares, hoy tocaba patearlos. Primero fuimos a Franz Josef y bueno, la verdad que el camino no llega mucho. Nos esperábamos otra cosa y el tiempo no acompañó ese día. Aún así aquí tenéis la foto que llegamos a hacer.

Al fondo, Franz Josef Glacier justo en el vértice del valle.

Con Fox Glacier tuvimos mejor suerte, se ve mejor aunque también desde bastante lejos. De hecho hay gente que contrata viajes en helicóptero para poder verlo en toda su extensión. La ruta hasta Fox ida y vuelta son unas 2 horas. Primero llegas al viewpoint y luego hasta el valle por el Riverwalk.

Vistas de Fox Glacier desde el Riverwalk

Habiendo estado en el glaciar de Athabasca en Canadá la verdad que nos esperábamos más pero aún así son majestuosos.

Por la tarde fuimos a Okarito. Es un pueblecito muy interesante con un lago aire muy bucólico. Tiene una ruta hasta un mirador en el que se pueden observar tres maravillas: los alpes neozelandeses (el Monte Cook y sus hermanxs), el lago Okarito y el mar de Tasmania. El camino se llama Okarito Trig y si se tiene suerte se pueden avistar Kiwis Rowi, una especie de esta zona en especial. Por desgracia ninguno salió a nuestro encuentro.

Mirador de Okarito hacia los alpes neozelandeses. Se pueden avistar en un día claro, el Monte Cook y el Monte Tasman

El último día llega a su fin con una de los acontecimientos más formidables que hemos visto nunca. En Hokitika son famosxs el jade verde o pounamu como lo llamaban los antiguos maorís y la hondonada o valle de los gusanos de luz (Glowworm Dell). Las tallas en jade verde para hacer esculturas o bisutería son asombrosas pero no están al alcance de todos. Algunas obras pueden llegar a los 10000$.

Al grano, los Glow Worms son una auténtica maravilla. Son larvas de mosca que emiten luz propia cuando cae la noche. Cuando se entra en el pequeño valle –que más que eso diríamos que es casi como una cueva– se empiezan a discernir pequeños puntos en las paredes llenas de vegetación, como si se tratara de un pequeño cosmos a nuestro alrededor. Eran como constelaciones que se agolpan unas con otras y dan sentido a las líneas que nuestros ojos apenas podían distinguir. Una auténtica maravilla. Conseguimos algo de material gráfico para describirlo mejor pero con el móvil es imposible. Con la noche totalmente cerrada es difícil que la luz entre por el objetivo. Si tenemos acceso algún día para subir las fotos de la cámara la incluiremos aquí.

Nada más y nada menos.

Kepler Track en 3 días

11.01.2020-13.01.2020

Desafiante, agotadora, gélida, lluviosa, magnífica, sorprendente, impresionante, imponente, exuberante y embriagadora. Podríamos decir mil adjetivos más de esta gran ruta de Nueva Zelanda y se quedarían pequeños al lado de toda la belleza que se puede observar en el Kepler Track. Una ruta de 60km sin hacer ningún desvío que se puede hacer en 3 o 4 días. Nosotrxs elegimos 3 por la planificación del viaje y porque no pudimos reservar ningún «hut» –refugio en castellano–.

Los refugios de las grandes rutas se agotan tan pronto como se abre la temporada así que nos tocó ir a los campings en los que hay más sitio aunque también es necesario reservar.

Mapa de la ruta

Nuestro primer día comienza en Rainbow Reach Shelter en el que podemos dejar el coche que hemos alquilado. El plan es llegar hasta Brod Bay que son como unos 16km más o menos. Esta etapa del primer día se hace sencilla pues no tiene mucho desnivel. El camino permanece pegado al río Waiau hasta que nos topamos con el lago Te Anau. Las dos anécdotas más reseñables de este día, sin lugar a dudas, son las que ocasionaron el viento. El camino atraviesa en todo momento un bosque y ese día hubo vientos bastante intensos hasta tal punto que caían ramas. Una de ellas de talla esbelta y ligera le dió a Cris en el hombro sin causar ningún daño en ella para nuestra tranquilidad. Daba un poco de miedo ir por debajo de tanta rama seca y vieja. Cuando el viento soplaba con fuerza decidimos mirar las copas de los árboles por si hubiera alguna otra que quisiera caer. Menos mal que lo hicimos así; una rama, ya con toda su entidad, de unos 10cm de diámetro y más larga que la anterior cayó delante de nuestras narices mientras observábamos. Tuvimos que dar un salto hacia atrás para esquivarla. Por cierto, fuimos al centro de interpretación y no nos avisaron de tal peligro, sin embargo, sí avisaron de que el camino estaba cerrado ese día por las partes más altas debido a rachas de viento intensas de hasta 100km/h. Finalmente llegamos sanos y salvos a Brod Bay.

Encontrar esto el primer día te hace el camino más ameno

El día siguiente era la etapa más dura. Con un desnivel acumulado de 1200 metros y con una extensión de 23km el día se otorgaba largo. Nos lo tomamos con calma y lo afrontamos. La subida hasta el Luxmore Hut es extenuante ya que vas con mucho peso a la espalda. Hay que tener en cuenta que hay que llevar agua –aunque se supone que en los campings y refugios hay agua, no está de más llevar por si acaso. Cuando llegamos al camping de Brod Bay vimos que el agua la recogían directamente de los tejadillos de los refugios y en el caso de este, el tanque de lluvia tenía el grifo roto–. No olvidemos la tienda de campaña, ropa de abrigo –se sube hasta casi 1500 metros y el tiempo es muy cambiante–, comida para 3 días y algo de ropa extra como cambio. Alcanzando las llanuras ya a unos 1000 metros de altura estamos muy expuestos al viento con unas rachas de hasta 50km/h según nos dijeron en el centro de interpretación. A medio día llegamos al refugio y nos dimos un homenaje a base de té, unos wraps con falafel y tomate, fruta y una onza de chocolate como guinda del pastel.

Al salir del refugio encaramos la segunda etapa del día. Pasamos por lagos alpinos, laderas esculpidas por el viento incansable y llegamos hasta el pico del Monte Luxmore (1472m). Para coronarlo decidimos dejar las mochilas en el camino e ir sin ellas para hacerlo más fácil.

Coronando el Monte Luxmore (1472m)

A nuestra vuelta nos estaba esperando un Kea que es un pájaro endémico de aquí y que está muy protegido. Había roto el chubasquero de la mochila de Cris. Por lo visto estos pájaros tienen la inteligencia de un gato y son bastante curiosos. Tan curiosos que intentaron conseguir la comida que llevábamos. Ni por asomo pensamos que a esas alturas habría Keas porque nos dijeron que se encontraban sobre todo en Irish Burn Hut.

A pesar de lo que pueden llegar a causar, es un pájaro precioso

El camino restante hasta el Irish Burn Hut (en el que acampamos) ha sido muy duro por el viento, nieve y granizo pero también nos ha dado momentos de auténtica belleza. Los fiordos que se abrían ante nosotros, los paisajes con nubes correteando por los valles a merced del viento, las crestas hacia el infinito, … Fiorlands es maravilloso.

Vistas al poco de alcanzar el Hanging Valley Shelter.

La etapa final del día nos esperaba con los brazos abiertos en una bajada infernal hasta el campamento. Las rodillas sufrieron pero conseguimos llegar.

El último día es tranquilo aunque largo. Unos 22km sin mucho desnivel se extienden delante de nosotros. El camino comienza en bosque que va desapareciendo para dejar paso a un valle inmenso. El día es soleado y se agradece mucho cuando el día anterior llovió el 90% del tiempo. Paramos en la rivera de un arroyo para coger fuerzas con nuestra fruta y frutos secos y continuamos hasta el siguiente refugio donde paramos para comer. El Moturau Hut tiene buenas vistas a un lago y es agradable parar disfrutando de aire fresco.

El camino sigue después el río que nos lleva hasta el comienzo, Rainbow Reach Shelter. Cogemos el coche y volamos a otra parte.

Río Waiau
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